jueves, 25 de julio de 2013

LA LEYENDA DEL AMOR ETERNO


Tiempo atrás, en una época donde  los sueños y las ilusiones se mezclaban en armonía con la realidad,  vivía una jovencita hermosa, dulce, de gran corazón , que con emoción esperaba a  su amado, bajo el cobijo de un gran árbol. Ella esperaba, mientras muchos intentaron conquistar a tan linda joven , siempre había alguien que le prometía cosas, pero ella siempre sonreía y seguía esperando aquel amor tan anhelado, en verdad estaba enamorada de esa persona, a la  que  esperaba día tras día.
Un día, un apuesto joven se aproximo al árbol y ella con emoción se levantó y se acercó a él diciendo: 
Te he esperado tanto tiempo, en mis sueños siempre estás y ahora soy feliz porque te he visto llegar.
Él la miró, no comprendía que estaba pasando, pero aun así no pudo evitar acercarse a ella día tras día. El tiempo pasó, y la  amabilidad y la ternura que emanaban de la joven, terminó enamorando a  aquel chico. 
Día a día se sentaban debajo del árbol y entre platicas y besos se mostraban su amor el uno al otro, ella era tan feliz que le resultaba  imposible alejarse de él, pero como siempre, o casi siempre,  hay alguien que interfiere en este amor tan puro, se alzó la guerra llevándose a su amado y separándolos brutalmente, ella lloró con decepción, él la tomó entre sus brazos y le dijo: 
-Amor mío te prometo regresar a tu lado. 
Secó sus lágrimas y ella le dijo: 
-Te esperaré, mi vida, amor mío, te esperare hasta que regreses. Los días pasaron y ella esperaba  sentada bajo en aquel árbol  que fué testigo mudo de su amor,  le esperaba,  día tras día, noche tras noche , los años pasaron y se hacía más y más vieja, su hermosura se había ido con el paso de los años,  pero aún así le  seguía esperando.  Nadie le dijo nunca qué le  había pasado a  su amado, y  ella miraba al cielo y decía: 
-Amor mío donde quieras que estés, no te olvides de mí que aquí estoy esperándote. 
El árbol se hizo más grande y ella aún seguía  esperando, pero su amado jamás llegó, el joven había muerto en esa guerra, nadie le dijo nunca de su destino, para ella su promesa era lo más importante, junto al amor tan inmenso que sentía.  
Los años siguieron pasando ya no era lo suficiente fuerte para verlo llegar, lloró porque se sentía débil, porque no podría cumplir su promesa. 
-Amor mío si llegas ya no te podré ver - decía, tanto cansancio la durmió en  un sueño eterno... al abrir los ojos se dio cuenta que la miraban, su felicidad se desbordó, su amado la miró y la tomó entre sus brazos. 
-Amor mío perdóname, te he hecho esperar tanto tiempo... 
Ella sonriente: 
-No mi amor la espera valió la pena - 
Entre lágrimas le dijo su amado: 
-Amor mío yo morí en esa guerra, quise decirte pero no pude, sólo te veía esperarme bajo la lluvia, y yo me sentía impotente, pero ahora estás aquí a mi lado, eso es lo único importante para mí. 
Ella no entendía.
-No te entiendo, amor mío... 
-Mi amor,  tú sueño es eterno, ¿lo entiendes? 
Ella lo miró y dijo: 
-Yo morí ¿verdad? 
-Si mi amor,  perdona por haberte hecho una promesa que no te pude cumplir.
Ella lo tomó entre sus brazos y le dijo:
-No amor yo te he esperado mucho tiempo y ahora quiero estar por siempre contigo. 
Él la besó y le dijo: 
-Amor mío tú sabes que yo soy tuyo para siempre y ahora será para toda la eternidad. 
Ella sonrió y lloró al mismo instante. 
-Te amo 
Y con un beso sellaron ese amor tan grande, el  que ni toda la eternidad les alcanzaría para gastarlo.
Se dice que  ahora si miras al cielo podrás ver dos estrellas que juntas brillan, intensas, con una luz tan cálida que alumbra el alma de quien las ve.