martes, 25 de junio de 2013

La leyenda de Cóndor y Luz de Fuego.



En una tribu muy lejana y actualmente casi extinguida…se escuchaba en la lejanía los tambores de los Cherokees. El jefe indio León Herido entonaba un cántico de dolor. Era tan grande su lamento que el viento lo dispersaba a otras tribus del sur. Todos a su alrededor escuchaban con los ojos cerrados, esa historia de dolor y venganza. León Herido tenía un hijo llamado Cóndor. Cóndor era de los más adelantados guerreros y cazador de la tribu.

Todos los días al amanecer salía a cazar con sus otros compañeros, amigos de la infancia. Un día se alejaron demasiado y se les hizo noche en el camino. Había una tribu cerca y se acercaron. Eran de los suyos y allí se cobijaron. Cóndor se fijó en una hermosa muchacha, porque no era como las demás. Era de piel blanca y pelo dorado. Al instante se sintió atraído por ella. Ella se llamaba Luz de Fuego. Al amanecer él volvió a su tribu pero con ella en el corazón.

El caso era que estaba a punto de tomar por esposa a una muchacha llamada Lluvia de Mar, y tenía en su interior una lucha de sentimientos. Cóndor escapaba cuando podía a la otra aldea para estar con Luz de Fuego, y le contó la verdad. Luz de Fuego le aconsejó que le dijera la verdad a Lluvia de Mar, pero él no quería perder la amistad de Lluvia de Mar. Mientras esto ocurría, Lluvia de Mar empezó a sospechar… Un día siguió a Cóndor y descubrió la verdad. Llena de rabia fue a León Herido a contárselo. León Herido no la creyó, pensó que eran celos sin sentido. Pero Lluvia de Mar decidió tender una emboscada a Luz de Fuego y reunió a sus amigos de la tribu.

Jaguar Sereno era el mejor amigo de Cóndor y de Lluvia de Mar, y pensó que Luz de Fuego lo había embrujado. Jaguar fue con todos sus compañeros en la noche hasta la tribu de Luz. La ataron y amordazaron y se la llevaron lejos. El plan era llevarla lo más lejos posible. Pensaron en el Monte Crepúsculo, donde nadie se atrevía a ir, pues contaban historias de muerte y dolor de aquel lugar.

Jaguar Sereno se encargó de aquel viaje. Durante el trayecto sintió la mirada clavada de Luz de Fuego todo el tiempo. Una vez cerca del lugar, él la miró a los ojos y quedó maravillado del sentimiento que desprendía su mirada. Transmitía paz y amor. Consternado, decidió dejarla en una gruta cercana al Monte Crepúsculo, pensando que sobreviviría allí.

A la vuelta, se encontró desde la lejanía con los lamentos de dolor de Cóndor. Leyó en el viento la palabra venganza. Abrumado por todo, llegó al poblado y allí estaba Cóndor, preparado para la lucha, estaba como loco, se había puesto sus pinturas de guerra y proclamaba venganza una y otra vez. Atacaba a todos y pidió a su padre el destierro de Lluvia de Mar. A continuación se acercó a Jaguar lanza en mano, pero su padre, León Herido, le detuvo. Hijo, le dijo, esto no tiene sentido, tú debiste ser sincero desde el principio, no tenías claros tus sentimientos… Pero Cóndor empezó a atacar a todos en un arranque de ira… Mató a muchos y se alejó corriendo en busca de Luz de Fuego… Después de días de viaje, llegó a la gruta, allí se hallaba el cuerpo sin vida de Luz de Fuego. Jaguar Sereno decidió seguir a Cóndor, y lo encontró arrodillado a los pies de Luz de Fuego.

En un ataque de celos, envidia e ira, atacó a Cóndor por la espalda, matándolo en el acto. Asustado por lo que había hecho, decidió huir, pero al dar la vuelta se encontró con León Herido, de cuyos ojos se desprendía una ira incontrolable. Cogiéndolo de la cabellera, lo arrastró hasta el poblado y delante de todos lo ató a un tronco y le arrancó la cabellera. Esto es lo que hace la traición –dijo León Herido- al amor lo convierte en odio, y el odio conduce a la muerte, ya no física, sino muerte de espíritu… El que quiera oír que oiga. Lluvia de Mar recoge tus cosas y sal del poblado…d onde no pueda verte más, y vosotros los que os creáis amigos de Cóndor, id hacia el lugar donde están sus cuerpos y traedlos aquí. Mientras esto acontecía, un suceso extraordinario ocurría en la gruta donde se encontraban ellos.

En aquel lugar habitaba un espíritu, el Espíritu del Fuego. Conocedor de todo lo sucedido, decidió llevar los cuerpos al Monte Crepúsculo y les hizo un altar. A lo lejos, León Herido veía el Monte Crepúsculo y asombrado pudo observar en su cúspide dos figuras recostadas: Cóndor y Luz de Fuego, y un volcán de fuego alrededor de ellos.

León Herido lloró amargamente pero detrás de sus lágrimas había una luz de esperanza. Tal vez la ira que se guarda en el corazón y lo ennegrece, tal vez el dolor llevado en el alma que no deja ir las almas en paz al otro lugar donde sólo hay paz. Pero pidió Cóndor un momento de regreso a la tribu. Y así fue esa misma noche, apareció Cóndor frente a Jaguar Sereno; le desató y por honor de guerreros lucharon en un gran combate donde Cóndor le hirió profundamente, dejándole heridas que le hacían sangrar. Cóndor volvió a atarle al tronco y le fue arrancando poco a poco la piel con un cuchillo afilado. Los gritos en la noche se dejaban oír por toda la tribu, pero nadie se atrevía a salir por lo ocurrido. Casi desmayado, Jaguar Sereno, le desató Cóndor y le enterró a las afueras de la tribu hasta el cuello y poniéndole miel en la cara y cabeza y dentro de dos hoyos de hormigas rojas dejó caer dos antorchas encendidas que producían humo y un calor intenso y provocó la ira de las hormigas. Llegaron ellas junto a Jaguar Sereno y le dieron una muerte dolorosa mientras él gritaba piedad,… Cóndor se desvanecía en el aire de la noche con la Luna llena.

La tribu salió a ver qué sucedía y vieron que no estaba Jaguar, así que salieron a las afueras del pueblo y vieron semejante masacre. Quitaron las hormigas pero ya era demasiado tarde, pues Jaguar Sereno estaba irreconocible y muerto. Y ahora sí, por fin Cóndor y Luz de Fuego estarían unidos para siempre.

Y cuentan que en la noche que hay lluvia de estrellas, se ven en el firmamento dos personas paseando de la mano por las estrellas, y amándose bajo la luz cálida de la Luna.

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