lunes, 11 de febrero de 2013

La Añañuca




La Añañuca

En un tiempo lejano, muchos años antes de la Independencia, el pueblo Monte Patria, ubicado en la provincia de Limarí, se conocía con el nombre de Monte Rey, bautizado de esta manera por los españoles. En este lugar vivía Añañuca, una hermosísima joven que era cortejada por casi todos los jóvenes del pueblo. Ninguno había sido capaz de conquistar el esquivo y reservado corazón de Añañuca.

El tiempo pasaba tranquilo para Añañuca, hasta que un día asomó en el poblado un extraño minero, buen mozo y gallardo, quien iba en busca de un tesoro perdido. El minero, al ver a Añañuca, quedó impresionado con su belleza y decidió quedarse en Monte Rey. Ambos se habían enamorado.


Los dos, perdidamente enamorados, decidieron unir sus vidas y vivieron felices durante un tiempo.

Pero una noche, el joven tuvo un extraño sueño. Un espíritu de la montaña le dio a conocer en ese sueño el lugar exacto donde se encontraba la veta de la mina que tan obsesionado lo tenía. Sin pensarlo dos veces decidió partir en su búsqueda. Añañuca esperó y esperó a su buen mozo y gallardo minero. Sin embargo, él no regresó. El espejismo de la Pampa se lo tragó.
Causando su desaparición y presuntamente, su muerte.
Con un dolor tan inmenso que no le cabía en el pecho por la pérdida de su amado, Añañuca perdió las ganas de vivir y finalmente, también murió.

Un día de incansable y suave lluvia, los pobladores llevaron el cuerpo de la joven a su sepultura en un lugar de la montaña, pues pensaron que ella así lo hubiera querido.
Pero al día siguiente, con la salida del sol, los mismos vecinos amanecieron y presenciaron un sorprendente suceso. El lugar del valle donde había yacido el cuerpo de la joven, estaba ahora cubierto por una abundante capa de hermosísimas flores rojas.

Es por ello que la leyenda asegura que Añañuca se convirtió en flor, como un gesto de amor a su amado, pues de esta manera permanecería siempre cerca de él.
Así fue que se otorgó, a esta bella y desconocida flor, el nombre de Añañuca, flor a la que actualmente también se le conoce como "flor de la sangre", tanto por su color, como por la tragedia y pérdida de dos jóvenes vidas.
A la Añañuca (Hippeastrumsp) la llaman también flor de sangre. Abunda entre Copiapó y el valle de Quilimarí. Crece después de las breves lluvias durante el llamado Desierto Florido.

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