jueves, 11 de octubre de 2012

Leyendas de amor - La Leyenda de la Venus de Botticelli




Leyendas de amor - La Leyenda de la Venus de Botticelli

Existe una leyenda muy romántica que tiene que ver con la pintura de “El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli.
La pintura fue encargada a Botticelli por Giuliano di Piero de Medici, quien estaba enamorado de Simonetta Vespucci, la modelo de “El Nacimiento de Venus”, que fue acogido por la Galleria degli Uffizi. El amor entre Giuliano y Simonetta fue un gran amor legendario que ha hecho fantasear por decenios a los florentinos.
A finales del cuatrocientos, Giuliano gobernaba Florencia junto a su hermano, Lorenzo el Magnífico. Mientras Lorenzo estaba ocupado en llevar las riendas de la política de la ciudad, Giuliano se esforzaba en competencias caballerescas para ganar el afecto de Simonetta. En una feria, su bandera tenía una pintura del rostro de Simonetta que rezaba “L’unica e sola”.
La joven Simonetta no sólo fue la modelo de Botticelli, sino también de otros pintores renacentistas. Sus retratos estaban propagados por toda Florencia y los ciudadanos estaban encantados por su belleza hasta llegar a darle como sobrenombre “La bella Simonetta”.
Algunos dicen que el mismo Botticelli estaba enamorado de Simonetta, pero fue un amor nunca declarado, expresado sólo a través de sus numerosos retratos. Además de los famosos cuadros de la Galleria degli Uffizi, muchas de las mujeres de los cuadros de Botticelli se parecen a Simonetta.
La joven Simonetta murió trágicamente de tuberculosis a la edad de 22 años. “El Nacimiento de Venus” fue completado en 1845, nueve años después de su muerte. Botticelli era todavía capaz de capturar su belleza del simple recuerdo. Por solicitud del pintor, hoy Sandro y Simonetta reposan en paz, uno al lado del otro en la iglesia de Ognissanti en Florencia.
“El Nacimiento de Venus” es una de las pocas pinturas paganas de Botticelli que no fueron destruidas por la Iglesia Católica. Otra leyenda cuenta que Lorenzo el Magnífico protegió el cuadro de la ira de la Iglesia para dejar a su hermano un recuerdo de su amada.
“El Nacimiento de Venus”, acogido por la Galleria degli Uffizi, es una pintura que inevitablemente debe ser admirada cuando se está en esta romántica ciudad, porque no es sólo el testimonio de un grande artista o de la gloria de Florencia en los tiempos de los Medici, sino que se trata de un conmovedor amor que se dio bajo el cielo 

La leyenda de Tanabata




La leyenda de Tanabata

 Había una vez un Rey, el Rey Celestial Tentei, que tenía una hija, Orihime.
Ella era la mejor tejedora de todo el reino y sus telas eran espléndidas, cosa que siempre complacía a su padre.
El Rey Tentei, tenía el poder de controlar el clima, que siempre era limpio y despejado, mientras estuviera complacido, mientras que cuando se enfadaba, el cielo se encapotaba y llovía.
Orihime siempre trabajaba día tras día ,  a orillas del río Amanogawa. Pero la Princesa siempre estaba triste, ya que, como trabajaba tanto, nunca podría conocer a alguien de quien enamorarse.
Preocupado por ella, el Rey Tentei, concretó un encuentro entre ella y Hikoboshi, un pastor que vivía al otro lado del Amanogawa.
Cuando los dos se conocieron, se enamoraron al instante y al poco tiempo se casaron. Pero una vez casados, ambos empezaron a descuidar sus tareas para estar juntos, hasta que Orihime dejó de tejer para el Rey Tentei e Hikoboshi se olvidó de su rebaño, que se desperdigó por el campo.
El Rey Tentei, furioso, ordenó separarlos, cada uno a un lado del Amanogawa, prohibiéndoles volver a verse. Orihine lloraba desconsolada la pérdida de su marido y rogaba a su padre que les permitiera verse al menos una vez más. Las lágrimas de su hija consiguieron ablandar el corazón del Rey Tentei y permitió que los amantes se vieran una vez al año, el séptimo día del séptimo mes, siempre y cuando ambos hubieran completado sus tareas.
Ambos esperaron el día señalado, trabajando duro para tener todo terminado; más, la primera vez que intentaron verse, se dieron cuenta de que no podían estar juntos, ya que no había puente por donde cruzar el río y el barquero mágico de la luna no podía ayudarles.
Nuevamente Orihine lloró desconsolada por no poder estar cerca de su amado, entonces una bandada de urracas que pasaba cerca se apiadó de ellos y con sus alas formaron un puente para que pudieran abrazarse. Las urracas prometieron volver cada año para formar el puente, siempre y cuando no lloviera.
Actualmente en Japón se celebra este día escribiendo deseos, algunas veces en forma de poemas, en pequeños trozos de papel de colores o tanzaku, y colgándolos de las ramas de árboles de bambú.

Terminado el festival, el bambú debe depositarse, junto con los deseos, en un río para que la corriente se los lleve al gran río celestial “Amanogawa” (La Vía Láctea). Si ese día no llueve, los deseos se cumplirán, ya que los personajes de la leyenda se habrán encontrado y a causa de su felicidad concederán los deseos escritos.

martes, 9 de octubre de 2012

LEYENDA CHINA




LEYENDA CHINA 
                                                              
Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta.
Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.   
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó: "¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura" Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz"    Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China"    
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.    
En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío.
Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe explicó: "Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles" .

Leyenda: El amor prohibido del halcón




Leyenda: El amor prohibido del halcón

Hace mucho tiempo atrás, había una joven linda que se llamaba Gabriela. A ella le gustaban las aves de todas la especies. Pero sobre todo los halcones.
Al otro lado del bosque había un joven apuesto que se llamaba Matías. También le gustaba los animales , pero lo que a él le gustaba  era cazarlos.
Era un hombre solitario que vivía solo.
Un día, al  otro lado del bosque, Gabriela  y Matías cruzaron sus miradas y se enamoraron.  Un amor  prohibido, ya que los padres de Gabriela no querían que estuviesen juntos . Según le explico  el padre a Gabriela:
- Es irrespetuoso, cazador, no sabe nada y es impertinente.
- Pero es buen hombre- decía Gabriela. 
- Pero no es de nuestro agrado y no estarás con él mientras que viva- dijo el padre 
- Te odio- dijo Gabriela.
Se encerró en su cuarto y decidió escapar por la ventana a la casa de Matías.
Luego de un rato, los padres de Gabriela,  se dan cuenta de su escapada, y salen a buscarla.
Gabriela escucha que están gritando su nombre y sale corriendo, sin rumbo, huyendo.
Al  llegar los padres a casa de Matías le preguntan  a este :
- ¿Dónde está mi hija?- pregunta el padre .
- No sé, salió corriendo apenas llegaron – dijo Matías 
- Bueno salgamos a buscarla- dijo el padre 
Salieron a buscarla, buscaron por todos lados y no la encontraron. Los padres se fueron tristes a su casa y Matías se fue al centro del bosque y comenzó a gritar.
- Dios del Amor, quiero que me transformes en el animal que más le gustaba, transfórmame en un halcón para buscarla desde los cielos - le gritó. 
Y el Dios del Amor lo transformó  en halcón y desde entonces busca a su amada desde los cielos.