viernes, 5 de octubre de 2012

"El Sol y la Luna"



"El Sol y la Luna"

Cuando el Sol y la Luna se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor.
Sucede que el mundo aun no existía y el día  que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque  final... ¡El brillo!
Quedó decidido también que el Sol iluminaría el día y que la Luna iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados.
Les invadió una gran tristeza  y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían, LA Luna  fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios,  fue tornándose Solitaria.
EL Sol a su vez, había ganado un título de nobleza "Astro Rey", pero eso tampoco le hizo feliz.
Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: - No debéis  estar tristes, ambos ahora  poseéis un brillo propio. Tú, Luna, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, Sol, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionaras calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.
La Luna se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el Sol, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido.
Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a Él: - Señor, ayuda a la Luna por favor,  es más frágil que yo, no soportará la soledad...
Y Dios...en su inmensa bondad... creo entonces las estrellas para hacer compañía a la Luna.
La Luna siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.
Hoy, ambos viven así... separados, el Sol finge que es feliz, y la Luna no consigue disimular su tristeza.
El Sol arde de pasión por la Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Dios era que la Luna debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió.... porque es mujer, y una mujer tiene fases.
Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo.
Luna y Sol siguen su destino. El, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.
Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron.
Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la Luna y el del  Sol... Fue entonces que Él creó el eclipse.
Hoy Sol y Luna viven esperando ese instante,  esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, sucedan.
Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que el Sol cubre la Luna, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse.
 Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.
 Tu ya sabías que en la tierra existían Sol y Luna... y también que existe el eclipse.... pero esta es la parte de la historia que tu no conocías.

La Ondina del bosque- leyenda celta.




La Ondina del bosque- leyenda celta.

El hijo del guardabosques de Tuttlingen, en la Selva Negra, volvía a avanzadas horas de la noche de una juerga en la que se había vaciado en su vientre más botellas de lo razonable.
El joven que se llamaba Berthold, atravesaba canturreando los prados inundados por los rayos de  luna y los agradables bosques de abetos más oscuros.
De repente se detuvo bruscamente. Algo sobrenatural parecía clavarlo en el suelo. A pocos metros del camino se extendía una laguna llena de flores, cuyas orillas suavemente inclinadas se perdían entre las cañas. A dos pasos de la orilla, una joven encantadora, sumergida en el agua hasta la cintura, peinaba su larga cabellera.
Pero la impresión de Berthold fue mayor todavía cuando la joven, en vez de huir, le respondió con dulzura, sin mostrar el menor temor. El joven volvió a ver a la muchacha al día siguiente y pronto nació entre los dos una profunda pasión.
Entonces la muchacha de las aguas hizo saber a su enamorado que se llamaba Evelina, que era de la raza de las ondinas y que para casarse con ella debería hacer una extraña promesa: la de no ir nunca con ella sobre el agua. Berthold hizo la promesa y se consumó el matrimonio. Era una alegría verlos, y de la mañana a la noche, igual que de la noche a la mañana, las dos criaturas se amaban con tanto abandono y tanta naturalidad que los vecinos sentían deseos de imitarlos. La llegada del invierno no cambió ésta feliz armonía.
Una mañana Berthold dijo a su mujer: " -Luego saldrás conmigo; te he preparado una sorpresa". Cuando llegaron a la laguna en la que Eveline se había aparecido por primera vez, el joven sacó de un paquete dos pares de patines y exclamó: "- Qué alegría esposa mía, te voy a enseñar a patinar". Pero Eveline se puso pálida como la nieve. "-¡Tu promesa! Berthold se echó a reír y levantando a su mujer en volandas, la depositó sobre el hielo. Pero ¡ay! el hielo se rompió y, mientras Berthold se agarraba desesperado a los bloques de hielo, Eveline se sumergió y desapareció para siempre.
El tiempo ha secado las lágrimas del guardabosques. Sus amigos le han hecho comprender que es demasiado joven para quedarse viudo. Se ha vuelto a casar con una graciosa muchacha . Mientras los violines resuenan todavía a lo lejos, los dos recién casados se han penetrado. Una sombra se yergue en medio de ellos y los separa. Es Eveline. Al día siguiente, y al otro, y al otro...la misma escena se repite. La recién casada ha regresado, Bethold fue encerrado en una casa de salud, donde aún sigue hablando de la bella ondina que vive en la laguna.

lunes, 1 de octubre de 2012

La leyenda de Nube Sin Rumbo




La leyenda de Nube Sin Rumbo

Cuentan los chamanes que a las puertas del pueblo indio llamado Luna Fértil, nació un bebé al cual se le atribuyeron unos poderes, ya que nació cuando el eclipse solar. Nació en el momento en que el día se transformó en noche. Su madre venía de un lugar muy lejano llamado Luz de Fuego. Y al llegar a Luna Fértil en las mismas puertas del poblado tuvo a un bebé precioso. Una niña de pelo negro y piel aceituna y la llamó Nube sin Rumbo, porque ciertamente viajaba sin rumbo fijo. Nube no se dio cuenta de sus poderes hasta cumplir los 19 años. Tenía el don de comunicarse con las fuerzas de la naturaleza, y el don de cambiar los corazones indomables y malignos por belleza y bondad.
Pero Nube no era feliz. Sentía que le faltaba algo y no sabía muy bien qué. Decidió viajar en busca de la felicidad hacia otras tierras. Con la bendición de su madre y de los ancianos de la tribu partió al amanecer. Nube viajó muchísimo, visitó otras tribus e hizo a muchas personas felices. Sin darse cuenta era vigilada por las hadas de el bosque, quienes extrañadas por tanta belleza en una mortal, tramaron algo indebido y digo indebido puesto que las hadas no son así.
Pero mientras, ella seguía sintiendo que le faltaba algo. Y viajaba y viajaba sin descanso soportando sola las inclemencias del tiempo. Pero siempre vigilada por esas hadas...
Pasaron 10 años y Nube no era feliz. Tenía un espíritu inquieto que no la dejaba descansar. No terminaba de encontrarse a si misma. Un buen día llegó a una tribu que no conocía de antes. Se presentó al jefe de la tribu, el cual quedó admirado por la valentía de la joven. Le propuso que se quedara y le ayudara a dirigir a su pueblo. Ella, resignada, aceptó. El jefe de la tribu se llamaba El Que Pinta En El Agua porque tenía aquel don. Él se enamoró locamente de Nube, pero Nube seguía encerrada en sí misma. Pero él era muy paciente y sabía esperar.
Un buen día Nube empezó a caminar hacia el bosque buscando hierbas para sus rituales y se perdió. Se le echó la noche encima y no pudo volver. Sin saber que hacer se limitó a buscar un poco de luz pero aquella noche no había luna. Encendió una pequeña hoguera y se quedó dormida.
Mientras, El Que Pinta En El Agua fue en su busca... Nube se despertó sobresaltada, alguien le tocaba la cara y se asustó. Era el espíritu de su madre que le hablaba con estas palabras: Nube, hija, no busques más. Lo que buscas no está en sitios extraños y lejanos. Está muy cerca de ti hija. Está en tu corazón. Tienes el don de cambiar los corazones de los demás, pero el tuyo está duro y frío como una roca. Mira dentro de ti hija, sólo dentro de tu corazón y de tu alma está la felicidad. Quítate la venda de tus ojos, porque estás ciega y no ves el amor que te rodea.
Aprovechando tal situación, las Hadas entonaron un cántico secreto para los mortales. Sí, las hadas llenas de envidia ya, porque al ver un mortal que poseía tanta hermosura, aún más que las mismas hadas, decidieron hacerle adormecer eternamente y esa canción llegó a oídos de Nube... Nube escuchando estas palabras y esa tonada escondida, se quedó dormida.
Durmió durante 5 años debido al embrujo de las hadas del bosque que tenían envidia de su belleza. El Que Pinta En El Agua la acompañó durante esos 5 años y la lloró día y noche. El espíritu de Nube seguía errante viajando por los confines de la tierra...
Hasta que cansado volvió al cuerpo de Nube. Cuando Nube despertó y vio a quien tenía al lado se asombró. Él, en un arrebato la besó, un largo y cálido beso que la envolvió. Nube abrió los ojos y vio todo claro. Sintió una gran paz interior y una felicidad única. Pero el cuerpo de Nube estaba muy débil y enfermo. Nada pudieron hacer por ella.
Los pocos días que le quedaron fueron los más felices de su vida. No le importaba morir porque ya se había encontrado con el rostro de la verdadera felicidad. La noche que murió, El Que Pinta en el Agua fue hasta el lago y no paró de pintar lágrimas en él. Lágrimas y lágrimas de dolor. Ante tanto amor los dioses se compadecieron de él y decidieron hacer a Nube inmortal. Y fueron felices.
Y cuenta la leyenda que cuando él murió... Nube decidió que su espíritu le acompañaría para siempre...
Y hasta hoy mismo sus espíritus están unidos...y dependiendo de su estado de ánimo, llueve o hace sol.
Sólo el verdadero amor hace cambiar el corazón de las personas.

La leyenda de Luna Inquieta y Lobo Salvaje




La leyenda de Luna Inquieta y Lobo Salvaje

En una tribu lejana había una hermosa mujer llamada Luna Inquieta, siempre soñaba con que alguien le acompañase toda su vida. Era hija del jefe de la tribu, llamado Gran Oso Gris y su madre Rayo De Luna.
Cuando llegó la temporada de caza, Gran Oso Gris vio en el campo de bisontes a un hombre tendido y muy herido; abandonando la caza lo llevó a la tribu para que le curase la hija de él. Luna Inquieta sentía en su corazón un sentimiento que sólo se da cuando se está enamorado. Cuando se recuperó y despertó ese extraño, se encontró ante la especial hermosura de la mujer que le cuidaba. Él dijo llamarse Lobo Salvaje.
Se dice en esos lugares, que él se quedó en esa tribu, siendo aceptado por todos y empezó a pretender a Luna Inquieta y era correspondido. Pero, como todo, casi nunca es perfecto; se atravesó una desconocida en la cual vio algo extraño en ella, y su corazón hundido en el mar de confusiones, dudaba de su sentir y pretendió a ambas,… dicen que la justicia llega a su debido tiempo y así fue desterrado de esa tribu por ese mal acto. Anduvo vagando por muchos lugares, mientras, en la tribu, lloraba Luna Inquieta, sufría mucho creyendo que él le traicionó, sin saber que a raíz de esto,  Lobo Salvaje descubrió que su único y verdadero amor era ella. Él se arriesgó y fue una noche a buscarla a la tribu y la vio a escondidas, ella le rechazó muchas veces, pero a los corazones enamorados no se les puede mandar.
Ella le prometió que hablarían la próxima noche de luna llena y él se fue,... Luna Inquieta, confundida, acudió con su padre y dijo lo que había pasado. Él no supo que decir, sólo decía: la verdad, no sé qué creer, él quería mucho a su hija, así que llamó a la madre de ella y entre ambos hablaron de eso, tratando de aconsejarle, sin saberse escuchados por alguien de la misma tribu que alertó a los cazadores para matarle cuando llegara esa noche. Al fin llegó la noche acordada, y se sentía en el ambiente la tristeza, se escuchaba mucho el aullar de los lobos,… Lobo Salvaje notó a esa gente que quería dañarle y entró en la choza del jefe donde estaban tanto Gran Oso Gris, Rayo de Luna y su amada Luna Inquieta.
Tanto el padre y la madre les aconsejaron huir lejos a las montañas, más allá del campo, y los padres de Luna sólo pidieron que fueran felices. Ambos huyeron, pero para mala suerte de ambos, les persiguió ese grupo de caza, lograron pasar las montañas, y al llegar al campo, cuando casi les alcanzaba el grupo para matarlos, se dice de esta leyenda que el "hada del amor" con su gran espada como vara mágica apareció, y les dio un regalo de amor, la confianza mutua. A ella la convirtió en una salamandra del desierto y a él también, los cazadores asustados huyeron de regreso a la tribu.
Se dice que hasta ahora, en estos tiempos, en el campo se puede hallar a dos salamandras del desierto, que siempre miran al cielo donde las nubes les vigilan y les cuidan, mientras ellos dos se aman eternamente y hasta el fin de los tiempos.

La leyenda de Citli




La leyenda de Citli

Transcurrían los días felices en la tribu india del bosque llamado El Amanecer. Todos los días salían los guerreros cazadores para abastecer a sus familias con lo que conseguían cazar. Uno de ellos, llamado Águila de las tinieblas, salía por primera vez. Adentrándose en el bosque llegó a un lago y quedó sorprendido al encontrar en la orilla del lago a una hermosa joven. Decidió esconderse para que no le viera.
Desde su escondite, tras la maleza pudo observar su belleza. Era muy blanca de piel y tenía el pelo largo y rizado y muy rubio. El se enamoró al instante y decidió ir todos los días a verla pero siempre escondido. Pero ella se dio cuenta de que alguien la observaba y un buen día le sorprendió por detrás. El, asombrado por su osadía, todavía la quiso más. No hubo nadie en la tierra que se amara más que ellos dos. Pero él cada día tenía que regresar a su tribu y no podía llevarla porque los demás no la aceptarían. Al poco tiempo ella quedó embarazada y él decidió escapar de la tribu para quedarse junto a ella y cuidarla. Tuvieron un bebé precioso, una niña. Eran increíblemente felices.
Mientras tanto los guerreros de la tribu estaban enfurecidos por la partida del joven guerrero.
Decidieron ir en su busca y traerlo de vuelta con los suyos. Un buen día asaltaron la pequeña cabaña donde vivían ellos. Ella al darse cuenta escondió a su bebé tras la maleza, junto al lago. Los guerreros la mataron y se llevaron su cabellera. Águila que ya volvía de su cacería no dio crédito a lo que veían sus ojos cuando llegó al lugar.
Sus llantos y lamentos llegaron más allá de las estrellas y todo el firmamento. Al rato escuchó a su bebé llorar y fue en su busca. Se sentó con su bebé a la orilla del lago mientras miles de lágrimas rodaban por sus mejillas.
Observando a su niña bajo la luz de las estrellas, cayó en la cuenta que era igual a su madre. Su pelo era suave, rubio y rizado y era de piel blanca y ojos verdes. Te llamaré Citli, dijo Águila, que significa lucero nocturno, ESTRELLA. Y te prometo que cuidare de ti todos los días de mi vida. Citli creció y se convirtió en una jovencita preciosa y muy dulce. Un día su padre no volvió de cazar y ella se sentó a la orilla del río a esperarle.
Pasaban los años y ella seguía esperando sentada en la orilla. Curiosamente no envejecía y estaba cada vez más bella. Un buen día apareció por allí un joven cazador guerrero que se quedó sorprendido por su belleza, y decidió esconderse tras la maleza para observarla... Y la historia se repite...