sábado, 1 de septiembre de 2012

LA LEYENDA DE LADY GRILLO (PRECIOSA LEYENDA ESCOCESA)




LA LEYENDA DE LADY GRILLO (PRECIOSA LEYENDA ESCOCESA)

En las tierras altas de Escocia, existía una joven  princesa, llamada Gemma de vaulois, bella y hermosa, con una melena negra suave y brillante , pero con un pequeño defecto de visión, era miope...
Todos los nobles solteros deseaban casarse con ella, pero su mano estaba comprometida a un noble español. La reina, madre de Gemma, así lo hizo en el momento que supo que estaba embarazada. Pero la mala suerte se cruzó en su camino, y falleció  el mismo día del nacimiento de la pequeña .
Su padre se volvió a casar con  Lady Avara de Hardware,  princesa venida del norte. La  nueva reina  prometió la mano de Gemma de Bourjois a un noble francés, Yves de saint louis, para poder anexionar sus tierras y pronto formar un imperio de despotismo en toda Europa.
Pero Gemma de vaulosi se había enamorado de  Albert de King,  un simple cuidador de dragones. Los dragones en aquella época se usaban, por desgracia, para la guerra. Para que unos pudiesen usurpar las tierras a los otros, por eso
existían domadores de dragones,  que los educaban  para abrasar con su fuego todo lo que encontraran ofreciéndoles resistencia.
Al llegar  la primavera, Gemma  tenía que marchar  hacia el castillo francés.. A medida que avanzaba en su camino su cara se torno triste, sus ojos  perdieron  su hermoso  brillo , según el médico de la corte, se estaba muriendo de amor, y no había remedio para su mal. Ante la insistencia del padre de la princesa, todavía Rey, la madrastra prometió una solución: Albert de Kind se debía batir en duelo con el noble francés, y  solo el ganador podría contraer matrimonio con  lady Gemma.
La  madrastra pensó que como  Yves de saint louis ,  había sido instruido en las artes de la lucha , ganaría el duelo a muerte, y se  casaría con la princesa y así, poco a poco se apoderaría de su reino, como lo había hecho con las tierras de su esposo. Nadie se acordaba que el joven Albert poseía el mayor tesoro, su amigo y compañero , Gloin, un dragón que él había salvado de ser sacrificado porque ya no echaba fuego, y que había cuidado y recuperado gracias su cariño y tesón .
Los dragones, no eran los devoradores de doncellas como quisieron hacernos creer desde siempre, simplemente eran unos seres con un corazón tan grande como su cuerpo, cariñosos y dóciles, y Gloin era así.
Llego el día  esperado,  amanecido gris y lluvioso. La lucha , el joven Albert se movía de una manera nada usual para un humano, imitaba los movimientos de los dragones en lucha, y eso desconcertaba a su adversario. La madrastra descubrió su táctica, en lo más alto de la colina, Gloin el dragón, dirigía a su amo en la lucha.. y este ponía en práctica exitosamente sus enseñanzas. Lady Avara solo vio una solución,  asesinar al dragón , para ello se dirigió  veloz a la colina  cogió desprevenido a Gloin e hizo que se precipitase al vacío por el acantilado, pero con tan mala suerte  que la arrastro con su larga cola hacia el precipicio .
Viendo el triste final de su amigo, Albert , corrió con todas sus fuerzas para intentar salvarlo, y con él, Lady Gemma. Ya en el borde del acantilado vieron como Gloin y Lady Avara estaban todavía asidos al borde de una roca, destinados a despeñarse.  Lady Avara profería gritos horrendos “Sacadme de aquí malditos!! Ayudadme!! Socorro!!” Ante ayudar a su fiel compañero y salvar a la madrastra, ambos, Albert y Lady Gemma decidieron unir sus fuerzas para salvar al dragón.
Lady Avara miraba con furia mientras lograban poner en suelo firme a Gloin, de repente la roca se movió, y  Lady Avara cayó por el precipicio , mientras caía  lanzo una maldición “ Si tanto amor teníais a vuestro asqueroso dragón yo te condeno, Albert de King a ser Gloin para el resto de tu vida, y a ti,
hijastra desagradecida a ser comida para dragones, un mísero y horrible grillo...por siempre jamás” .
Y así se cumplió la maldición, Albert de King se convirtió en Gloin , y Lady Gemma en un pequeño grillo...pero, el hechizo tenía un pequeño fallo, y es que la conversión solo se realizaba por las noches, Albert era Gloin , y Gemma un pequeño grillo cantarín, pero eso sí..., tanto Albert, como Gloin y Gemma vivirían juntos para siempre..y se cuenta que todavía viven entre nosotros, cuidando de que Gloin por las noches no se coma al pequeño grillo que es Lady Gemma que al ser miope no puede ver acercarse al dragón.
                                                               

La cierva dorada( leyenda irlandesa)




La cierva dorada( leyenda irlandesa)
En Irlanda se cuenta la extraña historia de amor del héroe Finn Mc Cumhal, un guerrero al que le gustaba mucho la caza. Un día sus perros encontraron una cierva de color dorado, pero para asombro de Finn , no la mataron , sino que jugaron con ella. Ante ese prodigio, Finn se la llevo a su castillo,  en cuanto cruzaron la puerta la cierva se convirtió en una doncella hermosísima y le dijo.-por no querer casarme con el malvado druida de mi pueblo, el hombre me hechizo y me convirtió en cierva, pero me dijo que recuperaría mi forma humana si conseguía entrar en un castillo.
Finn , quedo prendado de la belleza de la joven y le ofreció quedarse con él , ante dicho ofrecimiento, la joven aceptó.
Al paso del tiempo, ambos se enamoraron y llegaron a casarse . Pero un mal día, el hombre tuvo que salir a la guerra y cuando  regreso , su esposa no estaba.
-Al ver tu tardanza- dijeron sus servidores desconsolados-, salió de la fortaleza en tu busca, pero en cuanto cruzo la puerta quedo convertida de nuevo en ciervo.
Durante siete años busco a la cierva por cañadas, bosques, y cuevas de toda Irlanda hasta que un día, encontró a un niño de cabellos rubios como de oro, al cual su corazón le dijo que era su hijo.
Este le conto su historia, de cómo su madre le estuvo buscando, y de cómo murió.
Finn llamo al pequeño Oisin, y se lo llevo al castillo .
 Con el tiempo,  Osin se convirtió en un gran guerrero y también se le conoció como famoso compositor de canciones y fabulas.
                                                    

viernes, 31 de agosto de 2012

La Cueva de la Mora




La Cueva de la Mora
(Leyenda)
Cuenta una antigua y casi olvidada leyenda , que en una de las humildes casas situadas bajo el Calamorillo, habitaba una pacífica y honrada familia árabe, cuya hija, llamada Moraima,  hermosa ,  esbelta y gentil.
Moraima, siempre que terminaban  las oraciones de la tarde, cogía  su cántaro  se lo ponía en su cadera , y  caminaba  a la Cueva de la Fuente, para traer a la casa el agua que era  necesaria para el  día.
Tal era su belleza, que  las gentes del pueblo quedaban embelesadas al verla pasar. 
Un atardecer, cuando Moraima caminaba hacia la Cueva de la Fuente, el apuesto hijo del Alcaide , se encontró con la bella joven cuando  bajaba a dar de beber a su caballo , en la explanada del pozo. Al verla- García Rodríguez de Alcañavate - que así era su nombre,  le parecieron poco generosos los elogios que de ella había escuchado. Tanto es así que, a partir de entonces, todas y cada una de las tardes, a la hora en que Moraima se dirigía a la Cueva de la Fuente, procuraba encontrarse junto al pozo, saciando la sed de su caballo. Ardía en deseos de oír su voz y de contemplar su rostro y sus cabellos, que se adivinaban negros y largos bajo el velo con que se cubría, pero no hallaba el modo de satisfacer tan vehemente anhelo.
 El joven de acuerdo con uno de los pastores que cuidaban los inmensos rebaños de su padre, una de las tardes en las que Moraima hacía equilibrios bajando por la áspera senda de la Cueva de la Fuente, arreó contra ella su rebaño y la joven rodó por el suelo con su cántaro. Voló su velo el aire, quedó descubierto su rostro y manchados de tierra y  su vestido y sus negros cabellos.
García Rodríguez  que  vigilaba desde el pozo, se apresuro a socorrerla. Atónito quedó ante los nostálgicos, profundos y bellos ojos de la joven y, deshaciéndose en disculpas y perdones, sacó de su bolsillo un peine de oro. Se lo ofreció a Moraima para peinar sus cabellos y, al cruzar sus miradas, quedaron tan enamorados que jamás dejaron de pensar el uno en el otro.
Dice la leyenda, que  el aire jovial que en todo momento exhalaba la joven, se volvió melancólico.
Hamed viendo a su hija en tal estado,  se resistía a  creer que Moraima podría estar enamorada, y menos, de un  joven cristiano.
Hamed  advirtió que el peine con que su hija peinaba sus cabellos, tenía un brillo muy especial y pidió que le explicara la procedencia de una cosa de tanto valor, cuando todo en su casa era viejo y pobre.
Moraima , le habló así a su padre:
- Bien sé cuánto me quieres, cuánto te has desvelado por mí y cuánto esmero pusiste en educarme según los mandatos del Corán. Sé también, que tu gran corazón te va a resultar pequeño para soportar los sufrimientos que a cambio de todo te voy a ocasionar, pero he de confesarte, con una mezcla de dolor y de alegría, que la tristeza que me embarga es que la mirada que crucé con el joven hijo del Alcaide, cuando fue a socorrerme en aquel accidente del rebaño, sembró en mi corazón un gran desasosiego y un incontenible amor. Perdóname si eres capaz. Nada te reprocharé si me castigas, pero jamás, jamás podré dejar de amarle.
- ¿ Tú enamorada de ese altivo y despreciable cristiano?. Sí, me ofendes a mí y traicionas tus creencias. Pero te juro por Alá que no volverás a verlo. Aquí permanecerás encerrada hasta que logre hacerte olvidar. Cada tres días me harás saber tus pensamientos y, mientras tanto, yo rogaré a Alá para que sea otra tu voluntad.
Al cavo de un tiempo de tenerla encerrada y preguntarle  por sus pensamientos, comprendiendo Hamed que por muchos años que tuviese encerrada a su hija no lograría cambiar su voluntad, decidió recurrir a una poderosa bruja,  para que, ahuyentase del corazón de Moraima aquellos  amores
Tanto insistió Hamed, que la bruja le dijo , que conocía un sortilegio que no ocasionará la muerte de Moraima, pero sí un encantamiento que durará siglos, y que la haría invisible a los ojos de todas las personas.
Pocos días después, un atardecer de los primeros días de febrero, con el cántaro apoyado en la cadera, acompañada por la bruja, salía Moraima de la humilde casa  camino de la Cueva de la Fuente.
Nadie las vio por el camino. Sólo el pastor que cuidaba el rebaño en las laderas del cerro del castillo advirtió su presencia.
Al llegar a la cueva, la bruja se dispuso a realizar el conjuro. Durante unos momentos, las manos y los músculos de la cara de la bruja se crisparon de tal manera, que adquirió una espantosa figura. Mascullaba arcanas palabras e
invocaba a la madre tierra, al padre sol y a la fría y blanca luna de las noches de invierno.
Terminado el conjuro, volvió a adquirir su aspecto normal y, con amables palabras , solicitó a Moraima que pasase a la cueva a enjuagar y llenar de agua el cántaro.  Moraima obedeció sus órdenes. Entró  a la cueva, puso el cántaro bajo el chorro y en ese instante , se produjo una luminosa explosión, se oyeron chocar los cascos del cántaro con las piedras y Moraima desapareció como si ella misma hubiese sido un relámpago.
Atrapada quedo en la cueva. Mientras, su amado andaba preguntando  a la gente del pueblo por su paradero, pero nadie sabía decirle.
 Tan confundido y triste estaba que, una tarde, el pastor que las vio ir hacia la cueva, se atrevió a preguntar:
- ¿ Cómo está tan triste mi señor?
- Son muchos los días que llevo sin ver a Moraima. He preguntado por ella a todas las gentes del pueblo y nadie ha sabido contestarme.
El pastor le conto  lo que había visto hacia unos días.
El joven salió  corriendo,  bajó del castillo y  subió a la cueva de la bruja.
Le pidió que le dijera que había sucedido con Moraima, la bruja respondió que ya no se podía hacer nada por ella, que el conjuro era irrevocable.
Llorando amargamente y sin pronunciar una palabra, el  joven, empezó a alejarse de la cueva de la bruja.
Mientras la bruja dijo:
- Perdón mi señor ¡ Quémame, castígame! No puedo deshacer ese poderoso encantamiento pero… sí puedo conseguir que durante unos segundos y sin que sea posible hablar con ella, veas a Moraima peinando sus cabellos con un peine de oro, cuando los primeros rayos de sol del día de San Juan, iluminen la puerta de la Cueva de la Fuente.
Desconsolado y abatido García Rodríguez de Alcañavate , reanudó su camino.
Y se dice en el pueblo que, durante unos segundos, todos los amaneceres del día de San Juan, cuando los primeros rayos de sol iluminan la puerta de la Cueva de la Mora, que así se llamó desde entonces, aparece la bella Moraima peinando
sus cabellos con un peine de oro y que, desde la peana, con ojos no exentos de esperanza, un resignado joven la contempla.

POPOCATEPETI Y IZTACCIHUATL.





POPOCATEPETI Y IZTACCIHUATL.

Hace ya mucho tiempo, cuando los aztecas dominaban el Valle de México, los otros pueblos debían obedecerlos y rendirles tributo, pese a su descontento. Un día, cansado de la opresión, el cacique de Tlaxcala decidió pelear por la libertad de su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.
Dentro de esta guerra, la hija del cacique de Tlaxcala, Iztaccíhuatl,  se había enamorado del joven Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo. Ambos se profesaban un amor inmenso, por lo que antes de ir a la guerra, el joven pidió al padre de la princesa la mano de ella si regresaba victorioso. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato.
 El valiente guerrero se preparó con hombres y armas, partiendo a la guerra después de escuchar la promesa de que la princesa lo esperaría para casarse con él a su regreso. Al poco tiempo, un rival de Popocatépetl inventó que éste había muerto en combate. Al enterarse, la princesa Iztaccíhuatl lloró amargamente la muerte de su amado y luego murió de tristeza.
Cuando Popocatépetl  regresó triunfante a su pueblo, recibió la terrible noticia de que la hija del cacique había muerto. De nada le servían la riqueza yel poder ganados si ya no tenía su amor.
Para honrarla y a fin de que permaneciera en la memoria de los pueblos, Popocatépetl mandó que 20,000 esclavos construyeran una gran tumba ante el Sol, amontonando diez cerros para formar una gigantesca montaña.
Desconsolado, tomó el cadáver de su princesa y lo cargó hasta depositarlo recostado en su cima, que tomó la forma de una mujer dormida. El joven le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló en otra montaña frente a su amada, velando su sueño eterno. La nieve cubrió sus cuerpos y los dos se convirtieron, en volcanes.
Desde entonces permanecen juntos y silenciosos Iztaccíhuatl y Popocatépetl, quien a veces se acuerda del amor y de su amada; entonces su corazón, que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa un humo tristísimo…
En cuanto al cobarde tlaxcalteca que por celos mintió a Iztaccíhuatl sobre la muerte de Popocatépetl, desencadenando esta tragedia, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra, también se convirtió en una montaña, el Pico de Orizaba y se cubrió de nieve. Le pusieron por nombre Citlaltépetl, o “Cerro de la estrella” y desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca, jamás podrá separar.

                                                        

jueves, 30 de agosto de 2012

La Leyenda del Árbol del Amor.




La Leyenda del Árbol del Amor.
Oralia, la hermosa jovencita de leyenda que dió origen al nombre con que popularmente se conoce al árbol, vivía en una de las señoriales casas que daban marco colonial al jardín. Con su cantarina risa,  contagiaba la alegría de vivir a todo el  que la rodeaba.
Juan , era un humilde pero risueño y noble barretero, que  soñaba encontrar la brillante veta de plata para ofrecérsela a Oralia, a quien amaba en silencio, era así,  pues sentía que siendo tan pobre, no era digno de casarse con ella.
Por las tardes, al salir de la mina, Juan recitaba sus improvisados versos de amor, caminando más de prisa con la dulce ilusión de contemplar a Oralia  regar las plantas del jardín y en especial el árbol que cuidaban con esmero.
Oralia comenzaba a sentir  un entrañable cariño, más allá de la amistad,  por Juan.
Pero  sin saberlo Juan apareció  un rival, que con palabrería y buenos modos,  conquistaba poco a poco  el corazón de Oralia, quien se sentía turbada  ante estos dos   sentimientos.
El que empezaba a sentir por Pierre, aquel francés que la colmaba de atenciones. Y Juan.
El francés, la visitaba  con la secreta esperanza de impresionar a Oralia, de quien se había enamorado.
Con el permiso de los padres, solían sentarse bajo la sombra del árbol que Oralia regaba y cuidaba; entonces la joven dejaba volar su imaginación al escuchar a Pierre contar como era su tierra.
Juan sufría en silencio al contemplarlos juntos,  sintiendo que la clase social los separaba, y que era mejor que estuviera con Pierre.
Al paso del tiempo  la simpatía que el  humilde enamorado le mostraba a Oralia hacía que ella lo esperara con impaciencia cada tarde  para que le ayudara a regar su árbol.  El árbol   sabiendo de esa complicidad , confundía el susurro de sus hojas  con el rumor de las risas de los jóvenes, e inclinaba su follaje intentando protegerlos de miradas indiscretas.
El confuso sentimiento que   Oralia  sentía por ambos jóvenes, le hizo acercarse una tarde  hacia el templo. Postrada ante el altar pidió ayuda para tomar la decisión acertada.
Al salir del templo se dirigió a su casa y  se sentó en silencio bajo el árbol y el llanto volvió a sus ojos, la  angustia que ella sentía, provocaba la alteración  de su corazón. Mientras se sentía incapaz de calmar la angustia , en su regazo cayó suavemente un racimo de cristalinas lágrimas que el árbol le ofrecía como amigo amoroso en su desconsuelo, y al contacto de sus tiernas manos, esas lágrimas  se convirtieron en un tupido racimo de blancas flores.
Oralia dejó de llorar   y encontró el valor suficiente para decidirse por su barretero, sin importarle su humilde condición.
Al día siguiente, el francés, vino a despedirse .Tenia que trasladarse urgentemente a Francia, Oralia,  lo despidió junto al árbol,  tranquila al comprender que había tomado la decisión  correcta.
Mientras tanto, en la profundidad de la mina, Juan encontró la veta que tanto buscaba.
Al día siguiente, al llegar con el agua, Oralia lo notó más alegre  que de costumbre, al verlo tan feliz, sin pensarlo,  le estampó un impetuoso beso junto al Árbol del Amor que regaban ahora entre risas.
Juan  ya no se acordaba de su  veta de plata  ni del discurso que toda la noche había ensayado.
Desde entonces, las parejas de enamorados consideran de buena suerte refugiarse bajo las ramas del Árbol del Amor, para favorecer la perduración de su romance.

LEYENDA DEL NEUQUEN Y EL LIMAY




LEYENDA  DEL NEUQUEN Y EL LIMAY 

Cuenta la leyenda que Neuquén y Limay eran hijos de dos caciques tribales que tenían sus reinos uno al norte y otro al sur. Eran grandes amigos y nada turbaba su leal camaradería, hasta que un día, en que cazaban juntos, oyeron una dulce voz que cantaba . Dirigiéndose hacia el lugar, de donde procedía,  hallaron a orillas de un lago a una hermosa joven mapuche de largas trenzas, ojos negros y talle esbelto y frágil, llamada Raihué (Flor Nueva). En viaje de regreso los dos jóvenes notaron que algo había cambiado en sus almas,  interponiéndose  en su antigua camaradería. Pasaron los días y ambas familias ante este hecho, decidieron consultar a  la "Machi" (Adivina) pora intentar comprender cuál era la causa del distanciamiento de los jóvenes que antes eran como hermanos.
Decidiendo  someterlos a una prueba, y  que el destino decidiera.  Preguntaron a Raihué qué era lo que más deseaba en el mundo a lo que contestó "tener una caracola para que me diga como es el rumor del mar". Los jóvenes entonces tendrían que llegar hasta el mar y traer una caracola, y el  primero que llegase
con ella, tendría el amor de la joven como premio. Consultados los dioses, convinieron que lo más rápido para llegar al mar sería convertir a los jóvenes en ríos. Así lo hicieron y partieron de sus respectivos reinos. El Espíritu del viento sintiéndose desplazado y celoso comenzó a intrigar a Raihué, susurrándole al oído por las noches, que Neuquén y Limay no volverían nunca más, pues las estrellas que se caen al mar se convierten en mujeres hermosas y encantadas que atrapan a los hombres y los encadenan en el fondo del mar...Raihué, angustiada comenzó a marchitarse de pena y dolor, mientras los jóvenes seguían su carrera salvando numerosos obstáculos. Cuatro días pasaron desde que los mapuches se marcharon y aún el mar estaba lejos. Raihué, mustia, marchita casi con un hilo de vida, haciendo un esfuerzo se arrastró hasta el lago donde conociera el Amor y alzando los brazos a Nguenechén (Dios) le ofreció su vida a cambio de la salvación de los jóvenes. A medida que rezaba sus pies se convirtieron en raíces que penetraron lentamente en la tierra, su cintura se afinó en verde tallo, su busto se esparció en tiernas ramitas y su boca se abrió en roja flor. El viento queriendo disfrutar del dolor de los jóvenes se lanzó a darles la noticia soplando con tanta furia que desvió el curso de ambos hasta juntarlos. Al enterarse que Raihué había muerto de amor por ellos, sólo atinaron a abrazarse fraternalmente y así, unidos en un abrazo que nunca terminará, continuaron su camino hacia el mar, llorando el luto de Raihué. Así nació, al juntar ambos sus márgenes, el río Negro.

miércoles, 29 de agosto de 2012

LA FLOR DE IRUPE.


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LA FLOR  DE  IRUPE.


En las fértiles regiones del Alto Paraná,  cerca de las imponentes cataratas del Iguazú, puede verse en cierta época del año , flotando majestuosa sobre  las aguas, a una flor de los colores de la pureza y del corazón; blanco y rojo,  de exquisita fragancia: es la flor del irupé, nacida del arrepentimiento y del amor, según cuenta una vieja leyenda misionera.
Dicha leyenda dice así:
Morotí  hermosa doncella , por la que suspiraban todos los jóvenes de la tribu. Y Pitá  el más valiente,  fuerte y audaz de los apuestos guerreros que soñaban con tener su mano. Se amaban.
Morotí dominaba a Pitá con mil caprichos y coqueterías, complacida de saberse dueña de la voluntad del gigantesco indio.
Una tarde, a la hora del crepúsculo. Morotí y Pitá paseaban en compañía de otros jóvenes por la  orilla del gran río.
Y fue entonces que Ñandé Yara, el Gran Espíritu, decidió castigar  a la coqueta joven, como espíritu ,introdujo en su mente una desgraciada idea. Eh hizo que Morotí  quisiera demostrar ante sus amigos, el dominio y la sumisión que ejercía sobre su novio,  para lograrlo, se quito la hermosa pulsera que adornaba su brazo. y la arrojó  a la profundidad de las oscuras aguas. Luego, volviéndose a Pitá , le dijo: Tráeme ese brazalete. Pitá no se hizo rogar y se zambulló para recuperar el brazalete, sabiendo el lugar donde había caído, recuperarla  sería cosa de un instante, un  juego, y como tal lo tomó y se  lanzó sin vacilar a las aguas.
Durante algunos minutos, Morotí saboreó su triunfo, pavoneándose ante sus amigos. Pero pasó el  tiempo  y Pitá no aparecía. Poco a poco, el terror se apoderó de ellos, y comenzaron a llamarle a grandes gritos. Esfuerzo inútil, pues Pitá no volvió a la superficie. A Morotí  el dolor y el remordimiento se apoderó de ella. Por  su tonta vanidad, había perdido para siempre a su amado. A medida que pasaba el tiempo, Morotí se convencía que Pitá era retenido bajo

las aguas por alguna fuerza oculta, por I Cuñá Payé, La hechicera del río, que seguramente lo habría conducido prisionero a su palacio.
Con ese pensamiento , Morotí no vaciló más y decidió ir a salvar a su amado. Y antes que sus acompañantes pudieran intentar nada por impedírselo, la arrepentida doncella, loca de amor y coraje, corrió hacia la orilla y se lanzó a su vez a las oscuras aguas, que parecieron recogerla en un fatídico abrazo.
Toda la tribu se reunió en el lugar del hecho, y el gran hechicero de la tribu exorcizó las aguas para ayudar a vencer a las fuerzas misteriosas . Pero pasó la noche, llegó el día siguiente, y los enamorados no regresaron a la superficie. Cuando  el hechicero se declaraba vencido,  de pronto, ante sus asombrados ojos, se elevó a la superficie una magnifica, flor, una especie totalmente nueva. Era  tan hermosa como jamás había visto. Los pétalos del centro eran blancos como la pureza de la joven y bella niña guaraní, y los del borde color rojo como la ardiente sangre que circulaba por las venas del valiente Pitá. La flor se abrió como en un suspiro, y luego volvió a sumergirse, desapareciendo de su vista. Sin saber cómo, todos comprendieron de inmediato, que acababan de asistir a un milagro; que esa flor era el símbolo de las almas de los dos enamorados.