jueves, 6 de septiembre de 2012

Pedro e Inés de Portugal



Pedro e Inés de Portugal
Uno de los mayores mitos de Portugal se basa en un hecho histórico real, los amores de Don Pedro e Inés de Castro.
La llegada de Inés a la corte portuguesa causó un gran revuelo e inflamó de pasión el corazón del príncipe Pedro. Aunque se trataba de una relación ilícita, ya  que Don Pedro  estaba  casado  con Doña Constanza  prima de Inés.
Era por todos conocido, que  la pareja vivía su amor abiertamente .
El rey Alfonso IV no podía tolerar esta situación. Políticamente esta relación ponía en peligro a su propio reino por lo que ordenó el destierro de Inés de Castro,  quién no marchó demasiado lejos, instalándose en el castillo de Albuquerque, situado en Badajoz, donde el príncipe Pedro podía visitarla.
El 13 de noviembre de 1345, Constanza fallecía al dar a luz al futuro rey Don Fernando. Tras su muerte Don Pedro liberaba a su amada del destierro para vivir su amor libremente en el norte de Portugal.
Al cabo de nueve años de la muerte de Doña Constanza, Don Pedro decidió casarse, de manera clandestina, con la que había sido hasta entonces su amante, santificando así su unión ante el obispo de Guarda. Pero aunque la unión fue bendecida por la iglesia no resta ningún documento que pueda probarlo.
Al contrario de lo que pueda parecer fue en estos momentos cuando empezaron a surgir murmuraciones que pusieron punto y final a este amor.  Los hermanos de Inés de Castro constituían un gran peligro para la sucesión legítima, puesto que estos nobles castellanos podrían apoyar a sus sobrinos a reclamar el derecho al trono de Portugal.
Fue entonces cuando el rey Alfonso IV el Bravo fue incitado por algunos de sus nobles hidalgos a poner freno a las pretensiones de la casa Castro, temida en Castilla y Portugal, para ello planearon el asesinato de Doña Inés. Tan terrible acto se llevó a cabo un día de 1355 cuando el príncipe Pedro se encontraba de cacería. Doña Inés se encontraba cerca del   Monasterio de Santa Clara, en Coímbra y fue apuñalada sin piedad por Alonso Gonçalves, Pedro Coelho y Diego Lopez Pacheco, mientras se abrazaba a sus hijos.
Según la leyenda, las lágrimas derramadas por Inés en el río Mondego en el momento que iba a ser asesinada dio lugar a la Fontes das Lágrimas , la Quinta das lagrimas. En el lecho de la fuente pueden verse algas de color rojo que según la leyenda son gotas de sangre de la propia Inés.
Aquí acaba la historia y comienza la leyenda. El mito explica que cuando Don Pedro subió al trono uno de sus primeros actos fue arrancar el corazón en vida de los asesinos de su amada. Vengada su muerte hizo desenterrar su cuerpo y coronarla reina de Portugal por lo que todos los nobles debieron rendirle homenaje y besar su mano.
El cuerpo de Doña Inés descansa en el monasterio de Alcobaça. Don Pedro dispuso que su tumba y la de su amada debían tocarse los pies, de manera que el dia de la resurreción cuando sus cuerpos se levantaran lo primero que viera fuese su amada Inés.


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