miércoles, 19 de septiembre de 2012

La leyenda de Asenuza. la mar chiquita-Cordoba.




La leyenda de Asenuza.

Cuenta la leyenda que  la diosa india del agua, que habitaba en el palacio de cristal del Mar de Ansenuza (Nombre indígena de la Mar Chiquita).  Era una deidad cruel y egoísta, pero hermosa. Y que la única ofrenda que le era propicia ,era el primer amor de los jóvenes.
Se cuenta que un día vio llegar a la costa del lago, que era entonces de agua dulce, a  un príncipe indio malherido en la guerra. Tristemente le sonrió a la diosa, lamentando el no poder sobrevivir para admirar su hermosura. Ella quedó por vez primera  embelesada  de amor . Pero pronto sucumbió a la desesperación el comprender el destino de su amado. El cristalino espejo de agua se convulsionó.
Un trueno, como un largo lamento, estremeció el cielo y las nubes lloraron con su diosa. El mar se convirtió en un furioso caos durante un día y una noche. Al amanecer, el joven se encontró en la playa. Sus heridas habían cicatrizado y al abrir los ojos, vio la increíble transformación que se había obrado en la naturaleza.
La playa era blanca y las aguas se habían vuelto turbias y saladas. Atónito el joven,  recordó de pronto  a la hermosa mujer que la acariciaba cuando se le iban cerrando los ojos. Ahora se sentía sano y sus nervios tensos estaban sedientos de algo. Comenzó a avanzar por el agua, alejándose cada vez más de la costa, como si una fuerza sobrenatural  , lo impulsara. Cuando el agua cubrió su cintura comenzó a nadar.  Y al instante no nadaba, flotaba simplemente. Era como si unos brazos femeninos, con dulzura, le acariciaban el alma. Y siguió nadando, hasta que un tenue rayo rosado del amanecer lo fue transformando en el grácil flamenco, guardian eterno del amor de la diosa del mar.
Desde entonces las aguas del Mar de Ansenuza son curativas, amorosamente curativas.

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