lunes, 17 de septiembre de 2012

La fosca Rocanegra- Leyenda




La fosca Rocanegra-leyenda.

La Fosca, según la leyenda, fue antes que una roca negra ,el lujoso castillo de Pirene, hija de los Pirineos.
Esa gran roca negra que llama la atención tanto desde el mar como desde tierra, situada en la costa de Palamós, da nombre a la playa que se encuentra a sus pies, la de La Fosca.
Nos cuenta la leyenda , que esa roca negra fue en otro tiempo un bello palacio que no tenía nada de tenebroso, el palacio que se hizo construir Pirene, hija de los Pirineos, cuando huyó de la montaña tras el gran incendio provocado por Alcides, buscando conocer la mar.

Pirene recorría la que hoy llamamos Costa Brava buscando un lugar donde establecerse,  sin encontrar  el  que fuera de su agrado.  Al  pasar por las islas Formigues, su nave sufrió una avería, y tuvo que atracar en la primera cala que encontró a mano, que no resultó ser otra que la ahora llamada playa de la Fosca.

Al poner  sus  pies  descalzos  sobre  la fina arena de la Fosca, Pirene supo que había encontrado el lugar que tanto había buscado. Ordenó a sus sirvientes  construir un bellísimo palacio, medio asentado en la tierra y medio flotando en el mar, para poder sentir las dos caricias más agradables  de  la costa, la fina arena y  la tersa espuma de las olas.

Y así se hizo. El maravilloso castillo rodeado de jardines, coronado de flores,  haciendo  que la solitaria  playa  se  llenara de vida y color. Pronto , los pescadores cogieron cariño a la bella princesa,  ya que les entretenía mientras pescaban cantando hermosas melodías desde las ventanas del castillo.
Nadie quedaba indiferente ante los encantos de la princesa y pronto cayeron enamorados  muchos de los muchachos que corrían por los alrededores. Pero el que más perdidamente se enamoró, fue el señor que habitaba en el castillo situado en la peña que lleva ahora el nombre de Castell, denominación que también se aplica a la playa situada a los pies del mencionado castillo.
El señor de Castell tenía una fortaleza impresionante, tanto que hasta nuestros días esa fortaleza ha dado nombre a todo el paraje.
Decidiendo  que Pirene tenía que ser suya, empezó a asediarla con todo tipo de piropos, regalos y proposiciones.

Perro ella  , tenía ya ocupado el corazón, e hizo caso omiso de las atenciones  del señor de Castell.
Éste no aceptaba un no por respuesta,  ya que estaba acostumbrado  a hacer lo que le placía con los que estaban bajo sus dominios, y, a la vista de la negativa de Pirene, decidió pasar del halago a la amenaza. Advirtió a la princesa de que grandes males asolarían su corte si no aceptaba sus proposiciones.
Pirene se negó. Y  una noche, el señor de Castell, herido en su orgullo, decidió cumplir sus amenazas y atacó el bello castillo de la princesa reduciéndolo a ruinas e incendiándolo.

De aquel maravilloso castillo sólo quedaron un montón de cascotes, que con el paso del tiempo fueron arrastrados por la mar. La morada de la princesa y su triste historia fueron desapareciendo de la memoria de todos. El único vestigio de esa historia y de ese lugar es la roca de La Fosca, ennegrecida por el paso del tiempo.

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