jueves, 11 de octubre de 2012

Leyendas de amor - La Leyenda de la Venus de Botticelli




Leyendas de amor - La Leyenda de la Venus de Botticelli

Existe una leyenda muy romántica que tiene que ver con la pintura de “El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli.
La pintura fue encargada a Botticelli por Giuliano di Piero de Medici, quien estaba enamorado de Simonetta Vespucci, la modelo de “El Nacimiento de Venus”, que fue acogido por la Galleria degli Uffizi. El amor entre Giuliano y Simonetta fue un gran amor legendario que ha hecho fantasear por decenios a los florentinos.
A finales del cuatrocientos, Giuliano gobernaba Florencia junto a su hermano, Lorenzo el Magnífico. Mientras Lorenzo estaba ocupado en llevar las riendas de la política de la ciudad, Giuliano se esforzaba en competencias caballerescas para ganar el afecto de Simonetta. En una feria, su bandera tenía una pintura del rostro de Simonetta que rezaba “L’unica e sola”.
La joven Simonetta no sólo fue la modelo de Botticelli, sino también de otros pintores renacentistas. Sus retratos estaban propagados por toda Florencia y los ciudadanos estaban encantados por su belleza hasta llegar a darle como sobrenombre “La bella Simonetta”.
Algunos dicen que el mismo Botticelli estaba enamorado de Simonetta, pero fue un amor nunca declarado, expresado sólo a través de sus numerosos retratos. Además de los famosos cuadros de la Galleria degli Uffizi, muchas de las mujeres de los cuadros de Botticelli se parecen a Simonetta.
La joven Simonetta murió trágicamente de tuberculosis a la edad de 22 años. “El Nacimiento de Venus” fue completado en 1845, nueve años después de su muerte. Botticelli era todavía capaz de capturar su belleza del simple recuerdo. Por solicitud del pintor, hoy Sandro y Simonetta reposan en paz, uno al lado del otro en la iglesia de Ognissanti en Florencia.
“El Nacimiento de Venus” es una de las pocas pinturas paganas de Botticelli que no fueron destruidas por la Iglesia Católica. Otra leyenda cuenta que Lorenzo el Magnífico protegió el cuadro de la ira de la Iglesia para dejar a su hermano un recuerdo de su amada.
“El Nacimiento de Venus”, acogido por la Galleria degli Uffizi, es una pintura que inevitablemente debe ser admirada cuando se está en esta romántica ciudad, porque no es sólo el testimonio de un grande artista o de la gloria de Florencia en los tiempos de los Medici, sino que se trata de un conmovedor amor que se dio bajo el cielo 

La leyenda de Tanabata




La leyenda de Tanabata

 Había una vez un Rey, el Rey Celestial Tentei, que tenía una hija, Orihime.
Ella era la mejor tejedora de todo el reino y sus telas eran espléndidas, cosa que siempre complacía a su padre.
El Rey Tentei, tenía el poder de controlar el clima, que siempre era limpio y despejado, mientras estuviera complacido, mientras que cuando se enfadaba, el cielo se encapotaba y llovía.
Orihime siempre trabajaba día tras día ,  a orillas del río Amanogawa. Pero la Princesa siempre estaba triste, ya que, como trabajaba tanto, nunca podría conocer a alguien de quien enamorarse.
Preocupado por ella, el Rey Tentei, concretó un encuentro entre ella y Hikoboshi, un pastor que vivía al otro lado del Amanogawa.
Cuando los dos se conocieron, se enamoraron al instante y al poco tiempo se casaron. Pero una vez casados, ambos empezaron a descuidar sus tareas para estar juntos, hasta que Orihime dejó de tejer para el Rey Tentei e Hikoboshi se olvidó de su rebaño, que se desperdigó por el campo.
El Rey Tentei, furioso, ordenó separarlos, cada uno a un lado del Amanogawa, prohibiéndoles volver a verse. Orihine lloraba desconsolada la pérdida de su marido y rogaba a su padre que les permitiera verse al menos una vez más. Las lágrimas de su hija consiguieron ablandar el corazón del Rey Tentei y permitió que los amantes se vieran una vez al año, el séptimo día del séptimo mes, siempre y cuando ambos hubieran completado sus tareas.
Ambos esperaron el día señalado, trabajando duro para tener todo terminado; más, la primera vez que intentaron verse, se dieron cuenta de que no podían estar juntos, ya que no había puente por donde cruzar el río y el barquero mágico de la luna no podía ayudarles.
Nuevamente Orihine lloró desconsolada por no poder estar cerca de su amado, entonces una bandada de urracas que pasaba cerca se apiadó de ellos y con sus alas formaron un puente para que pudieran abrazarse. Las urracas prometieron volver cada año para formar el puente, siempre y cuando no lloviera.
Actualmente en Japón se celebra este día escribiendo deseos, algunas veces en forma de poemas, en pequeños trozos de papel de colores o tanzaku, y colgándolos de las ramas de árboles de bambú.

Terminado el festival, el bambú debe depositarse, junto con los deseos, en un río para que la corriente se los lleve al gran río celestial “Amanogawa” (La Vía Láctea). Si ese día no llueve, los deseos se cumplirán, ya que los personajes de la leyenda se habrán encontrado y a causa de su felicidad concederán los deseos escritos.

martes, 9 de octubre de 2012

LEYENDA CHINA




LEYENDA CHINA 
                                                              
Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse. Sabiendo esto, decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta.
Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.   
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó: "¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura" Y la hija respondió: "No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz"    Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: "Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China"    
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo. Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.    
En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío.
Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe explicó: "Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles" .

Leyenda: El amor prohibido del halcón




Leyenda: El amor prohibido del halcón

Hace mucho tiempo atrás, había una joven linda que se llamaba Gabriela. A ella le gustaban las aves de todas la especies. Pero sobre todo los halcones.
Al otro lado del bosque había un joven apuesto que se llamaba Matías. También le gustaba los animales , pero lo que a él le gustaba  era cazarlos.
Era un hombre solitario que vivía solo.
Un día, al  otro lado del bosque, Gabriela  y Matías cruzaron sus miradas y se enamoraron.  Un amor  prohibido, ya que los padres de Gabriela no querían que estuviesen juntos . Según le explico  el padre a Gabriela:
- Es irrespetuoso, cazador, no sabe nada y es impertinente.
- Pero es buen hombre- decía Gabriela. 
- Pero no es de nuestro agrado y no estarás con él mientras que viva- dijo el padre 
- Te odio- dijo Gabriela.
Se encerró en su cuarto y decidió escapar por la ventana a la casa de Matías.
Luego de un rato, los padres de Gabriela,  se dan cuenta de su escapada, y salen a buscarla.
Gabriela escucha que están gritando su nombre y sale corriendo, sin rumbo, huyendo.
Al  llegar los padres a casa de Matías le preguntan  a este :
- ¿Dónde está mi hija?- pregunta el padre .
- No sé, salió corriendo apenas llegaron – dijo Matías 
- Bueno salgamos a buscarla- dijo el padre 
Salieron a buscarla, buscaron por todos lados y no la encontraron. Los padres se fueron tristes a su casa y Matías se fue al centro del bosque y comenzó a gritar.
- Dios del Amor, quiero que me transformes en el animal que más le gustaba, transfórmame en un halcón para buscarla desde los cielos - le gritó. 
Y el Dios del Amor lo transformó  en halcón y desde entonces busca a su amada desde los cielos.

viernes, 5 de octubre de 2012

"El Sol y la Luna"



"El Sol y la Luna"

Cuando el Sol y la Luna se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor.
Sucede que el mundo aun no existía y el día  que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque  final... ¡El brillo!
Quedó decidido también que el Sol iluminaría el día y que la Luna iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados.
Les invadió una gran tristeza  y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían, LA Luna  fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios,  fue tornándose Solitaria.
EL Sol a su vez, había ganado un título de nobleza "Astro Rey", pero eso tampoco le hizo feliz.
Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: - No debéis  estar tristes, ambos ahora  poseéis un brillo propio. Tú, Luna, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, Sol, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionaras calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.
La Luna se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el Sol, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido.
Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a Él: - Señor, ayuda a la Luna por favor,  es más frágil que yo, no soportará la soledad...
Y Dios...en su inmensa bondad... creo entonces las estrellas para hacer compañía a la Luna.
La Luna siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.
Hoy, ambos viven así... separados, el Sol finge que es feliz, y la Luna no consigue disimular su tristeza.
El Sol arde de pasión por la Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Dios era que la Luna debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió.... porque es mujer, y una mujer tiene fases.
Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo.
Luna y Sol siguen su destino. El, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.
Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron.
Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la Luna y el del  Sol... Fue entonces que Él creó el eclipse.
Hoy Sol y Luna viven esperando ese instante,  esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, sucedan.
Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que el Sol cubre la Luna, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse.
 Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.
 Tu ya sabías que en la tierra existían Sol y Luna... y también que existe el eclipse.... pero esta es la parte de la historia que tu no conocías.

La Ondina del bosque- leyenda celta.




La Ondina del bosque- leyenda celta.

El hijo del guardabosques de Tuttlingen, en la Selva Negra, volvía a avanzadas horas de la noche de una juerga en la que se había vaciado en su vientre más botellas de lo razonable.
El joven que se llamaba Berthold, atravesaba canturreando los prados inundados por los rayos de  luna y los agradables bosques de abetos más oscuros.
De repente se detuvo bruscamente. Algo sobrenatural parecía clavarlo en el suelo. A pocos metros del camino se extendía una laguna llena de flores, cuyas orillas suavemente inclinadas se perdían entre las cañas. A dos pasos de la orilla, una joven encantadora, sumergida en el agua hasta la cintura, peinaba su larga cabellera.
Pero la impresión de Berthold fue mayor todavía cuando la joven, en vez de huir, le respondió con dulzura, sin mostrar el menor temor. El joven volvió a ver a la muchacha al día siguiente y pronto nació entre los dos una profunda pasión.
Entonces la muchacha de las aguas hizo saber a su enamorado que se llamaba Evelina, que era de la raza de las ondinas y que para casarse con ella debería hacer una extraña promesa: la de no ir nunca con ella sobre el agua. Berthold hizo la promesa y se consumó el matrimonio. Era una alegría verlos, y de la mañana a la noche, igual que de la noche a la mañana, las dos criaturas se amaban con tanto abandono y tanta naturalidad que los vecinos sentían deseos de imitarlos. La llegada del invierno no cambió ésta feliz armonía.
Una mañana Berthold dijo a su mujer: " -Luego saldrás conmigo; te he preparado una sorpresa". Cuando llegaron a la laguna en la que Eveline se había aparecido por primera vez, el joven sacó de un paquete dos pares de patines y exclamó: "- Qué alegría esposa mía, te voy a enseñar a patinar". Pero Eveline se puso pálida como la nieve. "-¡Tu promesa! Berthold se echó a reír y levantando a su mujer en volandas, la depositó sobre el hielo. Pero ¡ay! el hielo se rompió y, mientras Berthold se agarraba desesperado a los bloques de hielo, Eveline se sumergió y desapareció para siempre.
El tiempo ha secado las lágrimas del guardabosques. Sus amigos le han hecho comprender que es demasiado joven para quedarse viudo. Se ha vuelto a casar con una graciosa muchacha . Mientras los violines resuenan todavía a lo lejos, los dos recién casados se han penetrado. Una sombra se yergue en medio de ellos y los separa. Es Eveline. Al día siguiente, y al otro, y al otro...la misma escena se repite. La recién casada ha regresado, Bethold fue encerrado en una casa de salud, donde aún sigue hablando de la bella ondina que vive en la laguna.

lunes, 1 de octubre de 2012

La leyenda de Nube Sin Rumbo




La leyenda de Nube Sin Rumbo

Cuentan los chamanes que a las puertas del pueblo indio llamado Luna Fértil, nació un bebé al cual se le atribuyeron unos poderes, ya que nació cuando el eclipse solar. Nació en el momento en que el día se transformó en noche. Su madre venía de un lugar muy lejano llamado Luz de Fuego. Y al llegar a Luna Fértil en las mismas puertas del poblado tuvo a un bebé precioso. Una niña de pelo negro y piel aceituna y la llamó Nube sin Rumbo, porque ciertamente viajaba sin rumbo fijo. Nube no se dio cuenta de sus poderes hasta cumplir los 19 años. Tenía el don de comunicarse con las fuerzas de la naturaleza, y el don de cambiar los corazones indomables y malignos por belleza y bondad.
Pero Nube no era feliz. Sentía que le faltaba algo y no sabía muy bien qué. Decidió viajar en busca de la felicidad hacia otras tierras. Con la bendición de su madre y de los ancianos de la tribu partió al amanecer. Nube viajó muchísimo, visitó otras tribus e hizo a muchas personas felices. Sin darse cuenta era vigilada por las hadas de el bosque, quienes extrañadas por tanta belleza en una mortal, tramaron algo indebido y digo indebido puesto que las hadas no son así.
Pero mientras, ella seguía sintiendo que le faltaba algo. Y viajaba y viajaba sin descanso soportando sola las inclemencias del tiempo. Pero siempre vigilada por esas hadas...
Pasaron 10 años y Nube no era feliz. Tenía un espíritu inquieto que no la dejaba descansar. No terminaba de encontrarse a si misma. Un buen día llegó a una tribu que no conocía de antes. Se presentó al jefe de la tribu, el cual quedó admirado por la valentía de la joven. Le propuso que se quedara y le ayudara a dirigir a su pueblo. Ella, resignada, aceptó. El jefe de la tribu se llamaba El Que Pinta En El Agua porque tenía aquel don. Él se enamoró locamente de Nube, pero Nube seguía encerrada en sí misma. Pero él era muy paciente y sabía esperar.
Un buen día Nube empezó a caminar hacia el bosque buscando hierbas para sus rituales y se perdió. Se le echó la noche encima y no pudo volver. Sin saber que hacer se limitó a buscar un poco de luz pero aquella noche no había luna. Encendió una pequeña hoguera y se quedó dormida.
Mientras, El Que Pinta En El Agua fue en su busca... Nube se despertó sobresaltada, alguien le tocaba la cara y se asustó. Era el espíritu de su madre que le hablaba con estas palabras: Nube, hija, no busques más. Lo que buscas no está en sitios extraños y lejanos. Está muy cerca de ti hija. Está en tu corazón. Tienes el don de cambiar los corazones de los demás, pero el tuyo está duro y frío como una roca. Mira dentro de ti hija, sólo dentro de tu corazón y de tu alma está la felicidad. Quítate la venda de tus ojos, porque estás ciega y no ves el amor que te rodea.
Aprovechando tal situación, las Hadas entonaron un cántico secreto para los mortales. Sí, las hadas llenas de envidia ya, porque al ver un mortal que poseía tanta hermosura, aún más que las mismas hadas, decidieron hacerle adormecer eternamente y esa canción llegó a oídos de Nube... Nube escuchando estas palabras y esa tonada escondida, se quedó dormida.
Durmió durante 5 años debido al embrujo de las hadas del bosque que tenían envidia de su belleza. El Que Pinta En El Agua la acompañó durante esos 5 años y la lloró día y noche. El espíritu de Nube seguía errante viajando por los confines de la tierra...
Hasta que cansado volvió al cuerpo de Nube. Cuando Nube despertó y vio a quien tenía al lado se asombró. Él, en un arrebato la besó, un largo y cálido beso que la envolvió. Nube abrió los ojos y vio todo claro. Sintió una gran paz interior y una felicidad única. Pero el cuerpo de Nube estaba muy débil y enfermo. Nada pudieron hacer por ella.
Los pocos días que le quedaron fueron los más felices de su vida. No le importaba morir porque ya se había encontrado con el rostro de la verdadera felicidad. La noche que murió, El Que Pinta en el Agua fue hasta el lago y no paró de pintar lágrimas en él. Lágrimas y lágrimas de dolor. Ante tanto amor los dioses se compadecieron de él y decidieron hacer a Nube inmortal. Y fueron felices.
Y cuenta la leyenda que cuando él murió... Nube decidió que su espíritu le acompañaría para siempre...
Y hasta hoy mismo sus espíritus están unidos...y dependiendo de su estado de ánimo, llueve o hace sol.
Sólo el verdadero amor hace cambiar el corazón de las personas.

La leyenda de Luna Inquieta y Lobo Salvaje




La leyenda de Luna Inquieta y Lobo Salvaje

En una tribu lejana había una hermosa mujer llamada Luna Inquieta, siempre soñaba con que alguien le acompañase toda su vida. Era hija del jefe de la tribu, llamado Gran Oso Gris y su madre Rayo De Luna.
Cuando llegó la temporada de caza, Gran Oso Gris vio en el campo de bisontes a un hombre tendido y muy herido; abandonando la caza lo llevó a la tribu para que le curase la hija de él. Luna Inquieta sentía en su corazón un sentimiento que sólo se da cuando se está enamorado. Cuando se recuperó y despertó ese extraño, se encontró ante la especial hermosura de la mujer que le cuidaba. Él dijo llamarse Lobo Salvaje.
Se dice en esos lugares, que él se quedó en esa tribu, siendo aceptado por todos y empezó a pretender a Luna Inquieta y era correspondido. Pero, como todo, casi nunca es perfecto; se atravesó una desconocida en la cual vio algo extraño en ella, y su corazón hundido en el mar de confusiones, dudaba de su sentir y pretendió a ambas,… dicen que la justicia llega a su debido tiempo y así fue desterrado de esa tribu por ese mal acto. Anduvo vagando por muchos lugares, mientras, en la tribu, lloraba Luna Inquieta, sufría mucho creyendo que él le traicionó, sin saber que a raíz de esto,  Lobo Salvaje descubrió que su único y verdadero amor era ella. Él se arriesgó y fue una noche a buscarla a la tribu y la vio a escondidas, ella le rechazó muchas veces, pero a los corazones enamorados no se les puede mandar.
Ella le prometió que hablarían la próxima noche de luna llena y él se fue,... Luna Inquieta, confundida, acudió con su padre y dijo lo que había pasado. Él no supo que decir, sólo decía: la verdad, no sé qué creer, él quería mucho a su hija, así que llamó a la madre de ella y entre ambos hablaron de eso, tratando de aconsejarle, sin saberse escuchados por alguien de la misma tribu que alertó a los cazadores para matarle cuando llegara esa noche. Al fin llegó la noche acordada, y se sentía en el ambiente la tristeza, se escuchaba mucho el aullar de los lobos,… Lobo Salvaje notó a esa gente que quería dañarle y entró en la choza del jefe donde estaban tanto Gran Oso Gris, Rayo de Luna y su amada Luna Inquieta.
Tanto el padre y la madre les aconsejaron huir lejos a las montañas, más allá del campo, y los padres de Luna sólo pidieron que fueran felices. Ambos huyeron, pero para mala suerte de ambos, les persiguió ese grupo de caza, lograron pasar las montañas, y al llegar al campo, cuando casi les alcanzaba el grupo para matarlos, se dice de esta leyenda que el "hada del amor" con su gran espada como vara mágica apareció, y les dio un regalo de amor, la confianza mutua. A ella la convirtió en una salamandra del desierto y a él también, los cazadores asustados huyeron de regreso a la tribu.
Se dice que hasta ahora, en estos tiempos, en el campo se puede hallar a dos salamandras del desierto, que siempre miran al cielo donde las nubes les vigilan y les cuidan, mientras ellos dos se aman eternamente y hasta el fin de los tiempos.

La leyenda de Citli




La leyenda de Citli

Transcurrían los días felices en la tribu india del bosque llamado El Amanecer. Todos los días salían los guerreros cazadores para abastecer a sus familias con lo que conseguían cazar. Uno de ellos, llamado Águila de las tinieblas, salía por primera vez. Adentrándose en el bosque llegó a un lago y quedó sorprendido al encontrar en la orilla del lago a una hermosa joven. Decidió esconderse para que no le viera.
Desde su escondite, tras la maleza pudo observar su belleza. Era muy blanca de piel y tenía el pelo largo y rizado y muy rubio. El se enamoró al instante y decidió ir todos los días a verla pero siempre escondido. Pero ella se dio cuenta de que alguien la observaba y un buen día le sorprendió por detrás. El, asombrado por su osadía, todavía la quiso más. No hubo nadie en la tierra que se amara más que ellos dos. Pero él cada día tenía que regresar a su tribu y no podía llevarla porque los demás no la aceptarían. Al poco tiempo ella quedó embarazada y él decidió escapar de la tribu para quedarse junto a ella y cuidarla. Tuvieron un bebé precioso, una niña. Eran increíblemente felices.
Mientras tanto los guerreros de la tribu estaban enfurecidos por la partida del joven guerrero.
Decidieron ir en su busca y traerlo de vuelta con los suyos. Un buen día asaltaron la pequeña cabaña donde vivían ellos. Ella al darse cuenta escondió a su bebé tras la maleza, junto al lago. Los guerreros la mataron y se llevaron su cabellera. Águila que ya volvía de su cacería no dio crédito a lo que veían sus ojos cuando llegó al lugar.
Sus llantos y lamentos llegaron más allá de las estrellas y todo el firmamento. Al rato escuchó a su bebé llorar y fue en su busca. Se sentó con su bebé a la orilla del lago mientras miles de lágrimas rodaban por sus mejillas.
Observando a su niña bajo la luz de las estrellas, cayó en la cuenta que era igual a su madre. Su pelo era suave, rubio y rizado y era de piel blanca y ojos verdes. Te llamaré Citli, dijo Águila, que significa lucero nocturno, ESTRELLA. Y te prometo que cuidare de ti todos los días de mi vida. Citli creció y se convirtió en una jovencita preciosa y muy dulce. Un día su padre no volvió de cazar y ella se sentó a la orilla del río a esperarle.
Pasaban los años y ella seguía esperando sentada en la orilla. Curiosamente no envejecía y estaba cada vez más bella. Un buen día apareció por allí un joven cazador guerrero que se quedó sorprendido por su belleza, y decidió esconderse tras la maleza para observarla... Y la historia se repite...

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cuento de .UN PRINCIPE ENCANTADO Y UNA BELLA FLOR



UN PRÍNCIPE ENCANTADO Y UNA BELLA FLOR

Como en todo cuento que empieza………
Había una vez un joven y bondadoso príncipe llamado Ramiro, que era la alegría de sus padres y de los súbditos de su reino.

Nadie que lo conociera dijera que era un príncipe, pues como tal no se comportaba, siempre estaba ayudando a los aldeanos y si alguno estaba enfermo y era necesario, les trabajaba el campo sin ningún tipo de problema.

Ayudaba a ancianos, a necesitados, nadie en su reino sabía lo que era el mal vivir ni la pobreza.

Los niños le adoraban, muchas veces incluso se quedaba a cenar en cualquiera de las casas que le invitaran. El era feliz y los súbditos también

Su padre el Rey, jamás se interpuso en la vida y el buen hacer de su hijo. De pronto en todo el territorio empezaron a surgir problemas, pues en poco tiempo los saqueos de hordas de hombres a caballo, asolaron granjas destrozaron pueblos y empezaron a matar a sus gentes.

El rey Alejandro envío sus tropas para proteger a su pueblo, pero no siempre llegaban a tiempo, sobre todo en las zonas fronterizas con el reino vecino. Donde reinaba su enemigo eterno Gorzar, era temido por varios reinos pues su crueldad no tenia limites y los usos de magia para conseguir sus fines eran inagotables

Ramiro, hubo de dejar su vida tranquila y placentera junto a su pueblo para pasar a defenderlos junto a sus leales hombres, el también patrullaba las zonas para intentar frenar las incursiones de los bandidos. Solo en un par de ocasiones detuvieron el avance tras una feroz lucha y perdiendo varios hombres en la gesta.

El rey Alejandro opto por enviar a un emisario al rey Gorzar, para poder conjuntamente  erradicar a estos bandidos, y además averiguar si el también estaba siendo afectado por los ataques de estos salvajes, porque en realidad eso eran. No tenían piedad.
El emisario no regreso y temiendo que los bandidos lo hubieran atacado, envío una patrulla y al frente de ella iba Ramiro.

Tras unos días de camino llegaron al palacio de Gorzar, y solicitaron ver al rey. Se les atendió con todos los honores, pues les reconocieron de inmediato por los escudos reales y la misiva que portaban.

Al día siguiente Ramiro se entrevisto con el rey y le entrego la misiva de su padre. La leyó silenciosamente y su respuesta fue tajante, no les iba a ayudar, que se espabilaran con su problema. El no tenía la culpa, si a través de las montañas cruzaban tribus nómadas de otros reinos y en sus tierras no ocurría nada. Ramiro empezó a sospechar que realmente lo que pasaba es que el rey permitía esas incursiones mientras le pagaran y dieran beneficios de todo lo que pudieran llegar a tomar.

No dijo nada al respecto, por supuesto, pues no había ninguna prueba sobre ello. Fue invitado a quedarse unos días en el castillo y así lo hizo, pensando en que quizá pudiera obtener alguna prueba.
Lo que desconocía Ramiro era que Gorzar tenía una hermosa hija y que había desaparecido hacia ya un tiempo, y nadie sabía de ella.

Le llego la información charlando con los habitantes del palacio, y tratándolos de igual a igual, algo que el sabia hacer muy bien, pues surgía con total naturalidad
Se creía que había huido de palacio, pues odiaba a su padre porque llevo a su madre a la muerte, ya que era tan infeliz por la vileza de su esposo, que se quitó la vida. Ella nunca se lo perdono. Se llamaba Minerva.

Pasados unos días decidió quedarse un tiempo más, envió al resto de la tropa de regreso y solo quedo con él su más fiel amigo. Estaba seguro que Gorzar estaba detrás de las incursiones y debía obtener pruebas.

Así fue como un día desde sus aposentos, vio llegar un tropel de jinetes bárbaros y cuyo mandatario, paso a palacio, como si estuviera en su casa. Rápidamente intentó acercarse a la zona Sureste del palacio donde el rey tenía su sala de audiencias, y logro llegar a través de otros camino no convencionales, pues en el tiempo que estuvo en palacio se granjeo la amistad de diversos sirvientes, que le facilitaron el paso por pasadizos secretos del castillo. Cuando llego a la sala y tras la puerta escondida por un enorme crespón, entorno la misma y escucho lo que ya se temía. El rey en realidad no es que les permitiera el paso a través de las montañas, sino que les pagaba por ello.

Estaba intentando debilitar el reino, para así cuando llegara el momento oportuno atacar y quedarse con él, utilizando todos los medios a su alcance Ramiro palideció y quedo tan perplejo al escuchar todos y cada uno de sus planes, que regresó hacia sus aposentos, sin percibir que dejo muestras de que alguien estuvo allí, pues la puerta quedo abierta. Y en el rato el crespón se removió con el aire que recorrió el pasadizo al salir por el otro extremo del mismo Ramiro

Ramiro se apresuro a empaquetar sus pertenencias para partir lo más pronto posible hacia su reino, debía advertir a su padre de lo que estaba ocurriendo. De pronto en sus aposentos aparecieron soldados armados que tras apresarle le llevaron delante del rey.

Con una sonrisa de satisfacción en su cara, miró detenidamente a Ramiro, antes de romper a reír con gran estruendo.
Ramiro le miraba furioso intentando zafarse de sus ligaduras y teniendo solo en la cabeza la manera de escapar a ese tirano. Sentía que había sido un imprudente y debería haber regresado ya con su padre, y así estar allí cuando llegara el momento.
No entendía no obstante como lo había n descubierto.

Gorzar, al final dejo de reír y dirigiéndose a Ramiro, le dijo.

-¡Pensabas que soy tan estúpido como para no saber que tu estancia en mi palacio, no era otra cosa que el querer espiarme y conspirar contra mí!

-Solo que hoy has cometido un error que no podía dejar pasar, has llegado por los pasadizos hasta mi estancia, pero eres tan sumamente ingenuo que te has dejado la puerta abierta. Jajajajajaja.

Sus risas eran ensordecedoras y retumbaban en la cabeza de Ramiro como martillos.
Pensaba que si, realmente fue estúpido lo de la puerta, pero ahora debía intentar salir de allí, Su mente solo pensaba en ello, ¡Escapar!

- Vas a pagar cara tu osadía. Si has llegado hasta aquí ya sabes mis planes, así que ahora me obligaras a adelantarlos, pero es igual, estoy preparado para ello.
- Jamás volverás a tu patria, ni vivo ni muerto ¡Jamás!

Con un gesto sus soldados se llevaron a Ramiro a las mazmorras, donde le encadenaron totalmente imposibilitándole cualquier medio de huida.

Pasaron los días y apenas le daban agua para subsistir, por lo que realmente estaba muy débil.
Junto a él, estaba su leal amigo, que también fue tomado preso, pero Romualdo no tenía tanta suerte, a él ni agua le daban, y cierto día vinieron a buscarlo, solo pudo oír sus gritos agonizantes desde la celda, duraron horas, luego el silencio fue total.

Solo pensaba en su padre y en su pueblo, no sabía si habían empezado los ataques ni lo que su padre podría haber hecho al no recibir noticias suyas.

Cierto día Gorzar apareció en la mazmorra, total mente satisfecho y pregonando bien alto que su padre le había entregado el reino a cambio de su vida y que aceptaba partir para no volver jamás

- ¡Que ingenuo! Jajaja no entiende que no volverás con él. Hemos concertado un encuentro en el bosque de Robles mañana al atardecer. Así que mañana verás a tu señor padre. jajaja

Ramiro estaba furioso, como su padre podía haber renunciado al trono y a su reino por él sin plantar lucha. No lo entendía en absoluto.

Al día siguiente partieron hacia el bosque, Gorzar acompañado de sus leales guerreros
Y Mortiz el hechicero que le acompañaba a todas horas, y por supuesto Ramiro fuertemente atado y llevado en un carromato.
Llegaron al punto de encuentro, allí estaba el rey Alejandro acompañado solamente por un par de escuderos y sirvientes más un carruaje lleno de equipaje.
Así pues, el solo esperaba llevarse a su hijo y partir bien lejos, la vida de su hijo era lo primero. Luego ya intentaría buscar alianzas para reconquistar su trono.

Ramiro estaba enojado y miró a su padre con rabia contenida. Este por el contrario deseaba abrazarlo inmediatamente pero se contuvo. No quiso dar a Gorzar el placer de ver tal escena.

Gorzar se apeo de su montura y se acerco al rey Alejandro diciéndole.

- Veo que has cumplido tu promesa de venir solo sin soldados, y que llevas tu equipaje para partir.
- Como ves, yo también cumplo mi palabra te dije que hoy verías a tu hijo y que respetaría su vida. Jajaja.

Sus temidas risas volvieron a atronar en el bosque, y eso no presagiaba nada bueno, Ramiro lo sabía y temía.

- Pues bien aquí le tienes, pero no vendrá contigo, no le voy a dar la oportunidad de que en el futuro, pueda buscar alianzas y buscar mi derrota. Lo sé, pues yo haría lo mismo.
- Así que se va a quedar aquí mismo, y para siempre.

Inmediatamente los soldados rodearon al rey Alejandro, y otros bajaron a Ramiro de la carreta y tanto Gorzar como Mortiz, empezaron a utilizar todo el poder de la magia, recitando al unísono un conjuro en una lengua que Ramiro nunca había oído.

De pronto de sus pies empezaron a surgir raíces, sus piernas entumecidas dejaron de ser piernas para ir adquiriendo la forma de un tronco siguiendo por su cuerpo y de su cabeza empezaron a surgir enormes ramas llenas de hojas, se estaba convirtiendo en un árbol, en un Roble, uno más de los que formaban ese gran bosque. En minutos Ramiro como ser humano dejo de existir y paso a ser parte de la naturaleza.

El rey Alejandro estaba horrorizado al igual que sus lacayos y sirvientes y solo gritaba y apenas podía murmurar ¡No, no, no puede ser cierto!

Gorzar se dirigió a Alejandro, y le dijo:

- Ahora ya puedes partir, tu hijo vivirá mientras este árbol este en pié, si vuelves o intentas recuperar tu reino, este Abedul será talado.

Así pues el rey Alejandro partió abatido y llorando por no haber sabido salvar a su hijo de las garras de Gorzar y avergonzado, por dar prioridad a su hijo antes que a su pueblo.


El bosque quedo solitario, y con un nuevo habitante, un habitante que pese a ser un árbol, sentía.

Sentía como le azotaba el viento, como la lluvia le refrescaba, y los rayos de sol le acariciaban. También sentía como los pájaros anidaban en sus ramas que el intentaba hacer más gruesas para que sus nidos pudieran asentarse mejor.

Las ardillas trepaban por él y le hacían cosquillas, cada vez era más feliz, disfrutaba de su amiga la naturaleza. Al poco tiempo percibió todo su entorno y le sorprendió ver tantas flores en el bosque, pese a que en muchos rincones la luz del sol quedaba oscurecida por la frondosidad de los árboles.

Cerca de él, crecía un arbusto con una extraña flor que él no había visto jamás.
Era espectacular, totalmente blanca y resplandecía en todo momento, parecía que bailaba al son del viento. Y en ocasiones tenía la sensación que incluso sin que el aire la meciera bailaba para él. Por la noche su brillo se apagaba como una vela y la oscuridad les envolvían a ambos, solo en noches de luna llena, cuando un resquicio de luz se filtraba entre las ramas la veía relucir e incluso parecía que creciera y tomara baños de luna.

Y el tiempo transcurría, y los años pasaban y él. Solo esperaba el amanecer para volver a verla, pues jamás se marchitaba. Cierto día le pareció oír un murmullo como una canción dulce y melodiosa, no percibía por más que lo intentaba, saber de dónde llegaba, buscaba en la lejanía, pero era a sus pies que sonaba.

Blanca, como así la llamo le estaba cantando, ahora estaba seguro de que el amor que por ella sentía, era correspondido, pero como podía él amar a una flor.
El era un Roble, ya que de su vida humana apenas recordaba nada. Así que cada día se esforzaba para que sus raíces le llevaran hasta su flor amada.

Pasaron meses, el invierno les cubrió con un blanco manto, y el extendió sus ramas para protegerla del frío y de las heladas. Cada vez como por arte de magia estaban más cerca y ella seguía cantando y bailando para él.

Y llegó la primavera y las nieves se fundieron y aquel amor creció y tan grande era, que todos los animales del bosque acudían a sus pies, solo por verlos juntos.
Pues lo habían conseguido y uno junto al otro se acariciaban. Los pétalos de terciopelo se apretaban con dulzura al tronco y el bajaba sus ramas y con las hojas la acariciaba suavemente.

Un día de pronto se formo una tormenta muy violenta, los animales corrían despavoridos buscando refugio. El viento arreciaba feroz, arrancando plantas y rompiendo las ramas de los árboles, los riachuelos se convirtieron en feroces ríos arrasando todo a su paso y los truenos ensordecían y los relámpagos no tenían piedad.

Un Rayo les partió el alma, si, cayó sobre el Roble partiéndolo en dos y quemando todo lo que encontró en su camino. Tras él rayo, de pronto la tormenta amainó, y salió un hermoso sol que acarició de nuevo el frondoso bosque.
Los animales uno a uno fueron saliendo y pronto corrió la voz de que un rayo había caído y partido a los amantes.

Cuando los animales llegaron allí, aun se apreciaba una columna humeante que salía del árbol. Todos se miraron con tristeza. Pero en el claro que dejo la maleza quemada, había dos cuerpos abrazados con dulzura y que reían alegremente.

Ramiro ésta vivo, ya no era un Roble y la Flor Blanca, no era otra que Minerva, la hija desaparecida de Gorzal, pero se amaban, y ya nada importaba.

Y miraron a sus amigos los animales, los testigos mudos de su amor y les mostraron una gran sonrisa.
Los animales comprendieron que eran ellos, los amantes y alborozados trinaban los pájaros, las ardillas saltaban sin parar, ciervos, conejos, todos, todos sin excepción.
Celebraron ese amor.
Y aquí acaba esta historia de Príncipes y princesas encantados, donde al final el gran triunfador fue el amor. Y Os preguntareis,…………. ¿Volvió Ramiro a conquistar su reino, derroto a Gorzal? Pues amigos, he decidido que cada uno de vosotros le ponga un final.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La leyenda de Deirdre y Naois




La leyenda de Deirdre y Naois

Cuentan que hace ya muchísimos años, el rey Connacher y sus Caballeros de la Rama Roja trajeron la paz a las tierras de Irlanda. Pero una noche, mientras la corte en pleno celebraba una gran fiesta, un terrible grito paralizó a los presentes. Nadie sabía de dónde había venido. El druida Cathbad, entonces, abandonó su contemplación de las estrellas y avanzando hasta el centro del salón puso su mano sobre el vientre de Elva, la embarazada esposa del buen Malcom, arpista del rey. Luego, dijo:
- Es esta niña la que ha gritado. Su nombre es Deirdre y su belleza será extraordinaria. Todos querrán desposarla. Por ella se desatará la guerra en Irlanda y se separarán los caballeros de la Rama Roja.
Un profundo silencio cayó sobre el salón. Todos sabían que las profecías de Cathbad siempre se cumplían. Pronto, todos pedían al rey la muerte de la niña, para evitar males mayores.
Pero Connacher sintió pena por los afligidos padres. Y un enorme deseo de conocer a esa belleza fascinante. Por eso, dijo:
-La niña no morirá. Apenas nazca será llevada a lo profundo del bosque, donde será criada hasta que cumpla los dieciséis años. Entonces, yo me casaré con ella, y así impediré que la profecía se cumpla.
Deirdre nació poco después. La crió en una oculta cabaña en el bosque Levarcham, la narradora de historias. Y Deirdre creció bellísima, bondadosa y feliz. La muchacha sabía que debía casarse con el rey apenas cumpliera los dieciséis años, pero no lograba conformarse. Ella aguardaba al joven alto y de cabello negro que la había cautivado en sueños.
Una tarde, Deirdre se cruzó en el bosque con tres cazadores. Se trataba de los hermanos Naois, Allen y Arden, tres de los mejores guerreros del rey. Naois, el mayor, era el joven que Deirdre había visto en sueños. El flechazo entre los jóvenes fue inmediato.
Temiendo la ira del rey Connacher, Deirdre y los tres hermanos se refugiaron en Escocia. Pero el rey mandó decirles que los perdonaba y los esperaba de vuelta en el castillo. Naois, que añoraba su patria, decidió emprender el regreso, pese a la desconfianza de Deirdre. En cuanto supo que los cuatro jóvenes se encontraban en una posada cercana, Connacher envió a cien de sus mejores hombres a matar a los hermanos y capturar a la muchacha. Naois, Allen y Arden los enfrentaron con nobleza y valentía, y murieron peleando. La profecía se había cumplido.
Deirdre fue llevada prisionera al castillo. Allí pidió un arpa y cantó durante toda la noche dulces melodías para su amor perdido. Por la mañana, cuando el rey quiso verla, la muchacha estaba muerta.
Connacher mandó enterrarla en el bosque donde había pasado su infancia, pero los aldeanos, conmovidos, la llevaron durante la noche hasta el sitio donde yacía Naois, y la enterraron a su lado.
Cuentan que de cada tumba creció un árbol, y que estos árboles entrelazaron sus copas y sus ramas. Y hasta hoy, son uno solo.

Leyenda de hadas-TAM lIN



Leyenda de hadas-TAM lIN

Janet, la hermosa hija de un conde de las Tierras Bajas, vivía junto a su padre en un castillo de piedra gris rodeado por verdes praderas. Un día, cansada de coser en su gabinete y de jugar largas partidas de ajedrez con las damas de la corte , se puso un vestido verde, trenzó su pelo rubio y salió sola a dar un paseo por los frondosos bosques de Carterhaugh. El sol doraba los claros silenciosos donde el césped era tan mullido como una alfombra. Bajo la sombra verde crecían exuberantes las rosas silvestres y los largos tallos de las campanillas blancas formaban un dosel sobre los senderos.
Janet extendió la mano y cortó una rosa blanca para prenderla en su cintura. Apenas había separado la flor de la rama, apareció un joven frente a ella en el sendero. -¿Cómo te atreves a cortar las rosas de Carterhaugh y a pasar por aquí sin mi permiso? -le preguntó.
-No quise hacer nada malo –se disculpó ella. -Mi misión es proteger estos bosques y cuidar que nadie perturbe su paz –dijo el joven. Luego sonrió lentamente, como alguien que no ha sonreído durante mucho tiempo, y cortó una rosa roja que crecía junto a la rosa blanca que Janet tenía en la mano.
Sin embargo, sería muy feliz si pudiera dar todas las rosas de Carterhaugh a una dama tan hermosa como tú. -¿Quién eres, joven gentil? -preguntó Janet mientras tomaba la rosa. -Me llamo Tam Lin –respondió el joven.
-¡Oí hablar de ti! Eres el caballero elfo –exclamó Janet y arrojó la rosa con temor. -No temas, hermosa Janet –dijo Tam Lin-. Aunque me digan caballero elfo, soy tan humano como tú. Y Janet escuchó asombrada mientras Tam Lin relataba su historia. -Mi padre y mi madre murieron cuando era muy pequeño y mi abuelo, el conde de Roxburght, me llevó a vivir con él. Un día, mientras cazábamos en estos mismos bosques, comenzó a soplar un viento extraño desde el norte, que secó todas las hojas de los árboles. Sentí que me invadía un sueño profundo y me fui alejando de mis compañeros hasta que caí del caballo. Al despertar, estaba en la tierra de las hadas. La Reina de los Elfos me había raptado mientras dormía.
Desde entonces , estoy sujeto al hechizo de la Reina de los Elfos. Durante el día cuido los bosques de Carterhaugh y por la noche vuelvo a la tierra de las hadas. ¡Oh, Janet, cómo quisiera regresar a la vida humana de la que me arrancaron! Deseo con todo mi corazón verme libre del encantamiento.
Tam Lin hablaba con tanta pena que Janet preguntó conmovida: -¿Y no hay ninguna manera de lograrlo? Tam Lin tomó las manos de la joven entre las suyas. -Esta noche es Halloween, Janet –dijo-, la noche entre todas las noches en que hay una posibilidad de devolverme a la vida humana. En Halloween los seres mágicos viajan a otra comarca y yo voy con ellos.
-Dime cómo puedo ayudarte –dijo Janet -. Lo haré de todo corazón.
-Al llegar la medianoche –le explicó Tam Lin-, debes ir a la encrucijada y esperar allí hasta que pase la caravana de los seres mágicos. Cuando veas acercarse al primer grupo, no te muevas y déjalos seguir su camino. Lo mismo harás con el segundo grupo. Yo iré en el tercer grupo, montado en un corcel blanco como la leche y llevaré una corona de oro en la cabeza. Entonces correrás hasta mí, Janet. Derríbame del caballo y abrázame. No importa que hechizos lancen sobre mí, abrázame fuerte y no me sueltes. De esa manera podrás devolverme a este mundo.
Esa noche, poco antes de las doce, Janet corrió hacia la encrucijada y se ocultó entre los arbustos espinosos. La luz de la luna centelleaba en el agua de los arroyos, la sombra de los arbustos dibujaba figuras extrañas sobre la tierra y las ramas de los árboles crujían aterradoramente sobre su cabeza. El viento traía un leve sonido de galope. Se acercaban los caballos mágicos. Janet sintió que un escalofrío le recorría la espalda y se encogió en su capa mientras miraba expectante en dirección al camino. Primero vio el brillo de los arneses de plata, luego la estrella blanca en la frente del caballo que encabezaba el cortejo y pronto apareció ante su vista un grupo de seres mágicos con caras pálidas de rasgos afilados en los que se reflejaba la luz de la luna y extraños bucles élficos que se agitaban en el viento mientras cabalgaban. Mientras pasaba el primer grupo, encabezado por la Reina de los Elfos que montaba un corcel negro como la noche, Janet se quedó inmóvil y los miró alejarse. Tampoco se movió cuando pasó el segundo grupo. Pero en el tercer grupo distinguió el caballo blanco de Tam Lin y vio el brillo de la corona de oro sobre su frente. Entonces salió de la sombra de los arbustos, corrió a sujetar las riendas del caballo, derribó a Tam Lin de la silla y lo rodeó con sus brazos.
Inmediatamente brotó un grito espectral:
-¡Tam Lin se escapa!
El caballo negro de la Reina de los Elfos corcoveó al sentir el tirón de la rienda para detenerlo. La Reina se volvió y sus ojos hermosamente inhumanos se detuvieron en Janet y Tam Lin. Mientras Janet lo abrazaba con todas sus fuerzas, la Reina lanzó un hechizo sobre Tam Lin, quien se fue encogiendo más y más hasta transformarse en una lagartija escamosa. Janet la mantuvo apretada contra su pecho. Luego sintió que algo se deslizaba entre sus dedos y la lagartija se transformó en una serpiente fría y escurridiza que se le enroscó al cuello mientras la sujetaba firmemente.
Un momento después, sintió un dolor ardiente en las manos y la fría serpiente se transformó en una barra de hierro al rojo. Lágrimas de dolor corrían por sus mejillas, pero Janet siguió abrazando a Tam Lin con la decisión de enfrentarse a lo que fuera para salvarlo. Por fin, la Reina de los Elfos comprendió que había perdido a Tam Lin para siempre por la fuerza del amor de una mortal y le devolvió su aspecto original. En brazos de Janet, Tam Lin era nuevamente un ser humano. Janet lo envolvió triunfalmente en su capa. Y mientras la caravana reanudaba la marcha y una afilada mano verdosa tomaba las riendas del caballo en que había montado Tam Lin, se escuchó la voz de la Reina de los Elfos en amargo lamento:
-Hemos perdido al más apuesto de todos los caballeros de mi cortejo en manos de los mortales. ¡Adiós, Tam Lin! Si hubiera sabido que una mortal sería capaz de arrancarte de mi lado con su amor, te habría quitado el corazón humano y puesto en su lugar un corazón de piedra. Y si hubiera sabido que la hermosa Janet vendría a Carterhaugh, habría transformado tus ojos grises en un par de ojos de madera. Mientras la Reina hablaba, la pálida luz del amanecer comenzó a iluminar la tierra. Con un grito sobrenatural, los jinetes mágicos espolearon sus caballos y se alejaron a toda velocidad. El sonido de las campanillas de los arreos se desvaneció en la distancia
Tam Lin besó con ternura las doloridas manos llenas de quemaduras de Janet y juntos regresaron al castillo de piedra gris.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La princesa Sac Nicté- leyenda Maya.




La princesa  Sac Nicté- leyenda Maya.

Todos los que han vivido en la tierra del Mayab, han oído el dulce nombre de la bella princesa Sac-Nicté, que significa Blanca Flor.
Era graciosa, de dulce canto y bella  como la flor que llena el campo de perfume.
Así era la princesa Sac-Nicté, que nació en la orgullosa ciudad de Mayapán, cuando la paz unía como hermanas a las tres grandes ciudades de la tierra del Mayab;  Mazapán , Uxmal y  Chichén Itzá,  en aquel entonces , no había ejércitos, porque sus reyes habían hecho el pacto de vivir como hermanos.
Todos los que han vivido en el Mayab han oído también el nombre del príncipe Canek que quiere decir Serpiente Negra.
El príncipe Canek era valeroso y tenaz de corazón, cuando  cumplió veintiún años fue proclamado  rey de la ciudad de Chichén Itzá. En aquel mismo día vio el rey Canek a la princesa Sac-Nicté , de la que se enamoró  a primera vista.  Y desde entonces se sintió triste para toda la vida.
Tenia la princesa Sac-Nicté  quince  años cuando vio al príncipe Canek sentado en el trono de Itzá, tembló de alegría su corazón al verlo y por la noche durmió con la boca encendida de una sonrisa luminosa. Cuando despertó, Sac-Nicté sabía que su vida y la vida del príncipe Canek correrían como dos ríos que corren juntos a besar el mar.
Así sucedió y así cantan aquella historia los que la saben y no olvidan.

El día en que el príncipe Canek se hizo rey de los Itzaes, subió al templo de la santa ciudad de Itzmal para presentarse ante su dios. Sus piernas de cazador temblaban cuando bajó los veintiséis escalones del templo y sus brazos de guerrero estaban caídos. El príncipe Canek había visto allí a la princesa Blanca Flor.
La gran plaza del templo estaba llena de gente que había llegado de todo el Mayab para ver al príncipe. Y todos los que estaban cerca vieron lo que pasó. Vieron la sonrisa de la princesa y vieron al príncipe cerrar los ojos y apretarse el pecho con las manos frías.
Allí estaban también los reyes y los príncipes de las demás ciudades. Todos miraban, pero no comprendieron que desde aquel momento las vidas del nuevo rey y de la princesa habían empezado a correr como dos ríos juntos, para cumplir la voluntad de los dioses altos.
Y eso no lo comprendieron. Porque hay que saber que la princesa Sac-Nicté había sido destinada por su padre, el poderoso rey de Mayapán, para el joven Ulil, príncipe heredero del reino de Uxmal.
Acabó el día en que el príncipe Canek se hizo rey de Chichén Itzá y empezaron a contarse los treinta y siete días que faltaban para el casamiento del príncipe Ulil y la princesa Sac-Nicté.
Vinieron mensajeros de Mayapán ante el joven rey de Chichén Itzá y le dijeron:
_Nuestro rey convida a su amigo y aliado para la fiesta de las bodas de su hija.
Y respondió el rey Canek con los ojos encendidos:
_Decid a vuestro señor que estaré presente.
Y vinieron mensajeros de Uxmal ante el rey Canek y le dijeron:
_Nuestro príncipe Ulil pide al gran rey de los Itzaes que vaya a sentarse a la mesa de sus bodas con la princesa Sac-Nicté.
Y respondió el rey Canek con la frente llena de sudor y las manos apretadas:
_Decid a vuestro señor que me verá ese día.
Y cuando el rey de los Itzaes estaba solo, mirando las estrellas en el agua para preguntarles, vino otra embajada en mitad de la noche. Vino un enanillo oscuro y viejo y le dijo al oído:
_La Flor Blanca está esperándote entre las hojas verdes, ¿vas a dejar que vaya otro a arrancarla?
Y se fue el enanillo, por el aire o por debajo de la tierra, nadie lo vio más que el rey y nadie lo supo.

En  Uxmal se preparaba  la ceremonia de bodas  de la princesa Blanca Flor y el príncipe Ulil.
 Desde  Mayapán fue la princesa con su padre y todos los grandes señores en una comitiva que llenó de cantos el camino.
Más allá de la puerta de Uxmal salió con muchos nobles y guerreros el príncipe Ulil a recibir a la princesa y cuando la vio, la vio llorando.
Toda la ciudad estaba adornada de cintas, de plumas de faisán, de plantas y de arcos pintados de colores brillantes. Y todos danzaban y estaban alegres, porque nadie sabía lo que iba a suceder.
Era ya el día tercero y la luna era grande y redonda como el sol, era el día bueno para la boda del príncipe, según la regla del cielo.
De todos los reinos, de cerca y de lejos, habían llegado a Uxmal reyes e hijos de reyes y todos habían traído presentes y ofrendas para los nuevos esposos. 
De todas partes llegaron embajadores con ricos presentes; menos el rey Canek de Chichén Itzá.
Se le esperó hasta el tercer día, pero no llegó ni mandó ningún mensaje, todos estaban llenos de extrañeza y de inquietud, porque no sabían, pero el corazón de la princesa sabía y esperaba.
En la noche del tercer día de las fiestas se preparó el altar y el gran señor de los Itzaes no llegaba, ya no esperaban los que no sabían.
Vestida está de colores puros y adornada de flores la princesa Blanca Flor, frente al altar, y ya se acerca el hombre al que se ha de ofrecer por esposa. Espera Sac-Nicté, soñando en los caminos por donde ha de venir el rey en quien ha puesto su corazón, espera la flor blanca del Mayab, mientras Canek, el rey triste, el joven y fuerte cazador, busca desesperado en la sombra el camino que ha de seguir para cumplir la voluntad de arriba.
En la fiesta de las bodas de la princesa Sac-Nicté con el príncipe Ulil, se esperó tres días al señor de Chichén Itzá que llegara. Pero el rey Canek llegó a la hora en que había de llegar.
Saltó de pronto en medio de Uxmal, con sesenta de sus guerreros principales y subió al altar donde ardía el incienso y cantaban los sacerdotes, llegó vestido de guerra y con el signo de Itzá sobre el pecho.
_¡Itzalán! ¡Itzalán! _ gritaron como en el campo de combate.
Nadie se levantó contra ellos, todo sucedió en un momento, entró el rey Canek como el viento encendido y arrebató a la princesa en sus brazos delante de todos. Nadie pudo impedirlo, cuando quisieron verlo ya no estaba allí. Solo quedó el príncipe Ulil frente a los sacerdotes y junto al altar. La princesa se perdió a sus ojos, arrebatada por el rey, que pasó como un relámpago.
Así acabaron las fiestas de las bodas, la rabia que empezó a brotar del interior  del príncipe Ulil , le hizo  convocar a sus guerreros, y salir en busca de ellos.
Ante la amenaza de guerra, he aquí  que  los Itzaes dejaron sus casas y sus templos de Chichén y abandonaron la bella ciudad recostada a la orilla del agua azul. Todos se fueron llorando, una noche, con la luz de los luceros, todos se fueron en fila, para salvar las estatuas de los dioses y la vida del rey y de la princesa, luz y gloria del Mayab.
Delante de los hijos de Itzá iba el rey Canek, caminando por senderos abiertos en medio de los montes, iba envuelto en un manto blanco y sin corona de plumas en la frente, a su lado iba la princesa Sac-Nicté, ella levantaba la mano y señalaba el camino y todos iban detrás.
Un día llegaron a un lugar tranquilo y verde, junto a una laguna quieta, lejos de todas las ciudades y allí pusieron el asiento del reinado y edificaron las casa sencillas de la paz. Se salvaron así los Itzaes por el amor de la princesa Sac-Nicté, que entró en el corazón del último príncipe de Chichén para salvarlo del castigo y hacer su vida pura y blanca.
Solitaria y callada quedó Chichén Itzá en medio del bosque sin pájaros, porque todos volaron tras la princesa Sac-Nicté.
Llegaron a ella numerosos y enfurecidos los ejércitos de Uxmal y Mayapán y no encontraron ni los ecos en los palacios y en los templos vacíos. La ira puso entonces el fuego del incendio en la hermosa ciudad y Chichén Itzá quedó sola y muerta como está hoy, abandonada desde aquel tiempo antiguo, junto al agua azul del ceñote de la vida. Quedó sola y muerta, perfumadas sus ruinas de un aroma suave que es como una sonrisa o una blanca luz de luna.
En la primavera brota la flor blanca en el Mayab y adorna los árboles y llena el aire de suspiros olorosos. Y el hijo de la tierra maya la espera y la saluda con toda la ternura de su corazón y su voz recuerda al verla el nombre de la princesa Sac-Nicté.

La leyenda de Asenuza. la mar chiquita-Cordoba.




La leyenda de Asenuza.

Cuenta la leyenda que  la diosa india del agua, que habitaba en el palacio de cristal del Mar de Ansenuza (Nombre indígena de la Mar Chiquita).  Era una deidad cruel y egoísta, pero hermosa. Y que la única ofrenda que le era propicia ,era el primer amor de los jóvenes.
Se cuenta que un día vio llegar a la costa del lago, que era entonces de agua dulce, a  un príncipe indio malherido en la guerra. Tristemente le sonrió a la diosa, lamentando el no poder sobrevivir para admirar su hermosura. Ella quedó por vez primera  embelesada  de amor . Pero pronto sucumbió a la desesperación el comprender el destino de su amado. El cristalino espejo de agua se convulsionó.
Un trueno, como un largo lamento, estremeció el cielo y las nubes lloraron con su diosa. El mar se convirtió en un furioso caos durante un día y una noche. Al amanecer, el joven se encontró en la playa. Sus heridas habían cicatrizado y al abrir los ojos, vio la increíble transformación que se había obrado en la naturaleza.
La playa era blanca y las aguas se habían vuelto turbias y saladas. Atónito el joven,  recordó de pronto  a la hermosa mujer que la acariciaba cuando se le iban cerrando los ojos. Ahora se sentía sano y sus nervios tensos estaban sedientos de algo. Comenzó a avanzar por el agua, alejándose cada vez más de la costa, como si una fuerza sobrenatural  , lo impulsara. Cuando el agua cubrió su cintura comenzó a nadar.  Y al instante no nadaba, flotaba simplemente. Era como si unos brazos femeninos, con dulzura, le acariciaban el alma. Y siguió nadando, hasta que un tenue rayo rosado del amanecer lo fue transformando en el grácil flamenco, guardian eterno del amor de la diosa del mar.
Desde entonces las aguas del Mar de Ansenuza son curativas, amorosamente curativas.

lunes, 17 de septiembre de 2012

LEYENDA DEL SALTO ENCANTADO-Misiones.




LEYENDA DEL SALTO ENCANTADO-Misiones.

Cuenta la leyenda que en la selva de misiones vivían dos tribus enemigas. El cacique de una era Aguará y de la otra Jurumí. Aguara tenía una bellísima hija Yete-í. Era pretendida esposa por todos quienes la conocían y muchos caciques de la región ofrecían inmensas riquezas por su mano.
Jurumí el feroz enemigo, tenia un hijo Cabure-í este era famoso por su valentía y destreza en la guerra y en la caza.
Quiso el destino que ambos jóvenes se conocieran un día en estas cirscuntancias:
Cabure-í Recorria la selva en busca de caza cuando fue atraído por el grito de terror de una joven, corrió hacia allí y en un claro del Monte vio la hermosísima Yete-í a quien no conocía a punto atacada por un yaguareté . Cabure-í clavo su lanza con certeza en el corazón del animal, su sapucay triunfal anuncio la muerte de la fiera.
El amor entre los jóvenes nació en ese momento como por un mágico encantamiento.
Pero... ¡Oh Dolor! Cuando se enteraron quienes eran.
Sus tribus no admitieron este amor y volvieron a luchar sangrientamente.
Yete-í corrió hacia el campo de combate derramando lágrimas de angustia que al tocar el suelo iban formando un cristalino Hilo de Agua.
Cuando Cabure-í lo vio en lo alto de una loma, corrió hacia ella y la tomo en sus brazos.
Los guerreros de Aguará dispararon sus flechas hacia Cabure-í y los de Jurumí hacia Yete-í
En ese instante truenos ensordecedores hicieron temblar el cielo y la tierra.
El suelo se abrió como para cobijar a los enamorados muertos, y en ese lugar los asombrados combatientes vieron caer las aguas del arroyo formado por lágrimas de Yete-í.
Tupa con su poder sobre todas las cosas había creado el "Salto Encantado". En recuerdo de los hijos que se amaron Jurumí y Aguará no volvieron a luchar. 

La fosca Rocanegra- Leyenda




La fosca Rocanegra-leyenda.

La Fosca, según la leyenda, fue antes que una roca negra ,el lujoso castillo de Pirene, hija de los Pirineos.
Esa gran roca negra que llama la atención tanto desde el mar como desde tierra, situada en la costa de Palamós, da nombre a la playa que se encuentra a sus pies, la de La Fosca.
Nos cuenta la leyenda , que esa roca negra fue en otro tiempo un bello palacio que no tenía nada de tenebroso, el palacio que se hizo construir Pirene, hija de los Pirineos, cuando huyó de la montaña tras el gran incendio provocado por Alcides, buscando conocer la mar.

Pirene recorría la que hoy llamamos Costa Brava buscando un lugar donde establecerse,  sin encontrar  el  que fuera de su agrado.  Al  pasar por las islas Formigues, su nave sufrió una avería, y tuvo que atracar en la primera cala que encontró a mano, que no resultó ser otra que la ahora llamada playa de la Fosca.

Al poner  sus  pies  descalzos  sobre  la fina arena de la Fosca, Pirene supo que había encontrado el lugar que tanto había buscado. Ordenó a sus sirvientes  construir un bellísimo palacio, medio asentado en la tierra y medio flotando en el mar, para poder sentir las dos caricias más agradables  de  la costa, la fina arena y  la tersa espuma de las olas.

Y así se hizo. El maravilloso castillo rodeado de jardines, coronado de flores,  haciendo  que la solitaria  playa  se  llenara de vida y color. Pronto , los pescadores cogieron cariño a la bella princesa,  ya que les entretenía mientras pescaban cantando hermosas melodías desde las ventanas del castillo.
Nadie quedaba indiferente ante los encantos de la princesa y pronto cayeron enamorados  muchos de los muchachos que corrían por los alrededores. Pero el que más perdidamente se enamoró, fue el señor que habitaba en el castillo situado en la peña que lleva ahora el nombre de Castell, denominación que también se aplica a la playa situada a los pies del mencionado castillo.
El señor de Castell tenía una fortaleza impresionante, tanto que hasta nuestros días esa fortaleza ha dado nombre a todo el paraje.
Decidiendo  que Pirene tenía que ser suya, empezó a asediarla con todo tipo de piropos, regalos y proposiciones.

Perro ella  , tenía ya ocupado el corazón, e hizo caso omiso de las atenciones  del señor de Castell.
Éste no aceptaba un no por respuesta,  ya que estaba acostumbrado  a hacer lo que le placía con los que estaban bajo sus dominios, y, a la vista de la negativa de Pirene, decidió pasar del halago a la amenaza. Advirtió a la princesa de que grandes males asolarían su corte si no aceptaba sus proposiciones.
Pirene se negó. Y  una noche, el señor de Castell, herido en su orgullo, decidió cumplir sus amenazas y atacó el bello castillo de la princesa reduciéndolo a ruinas e incendiándolo.

De aquel maravilloso castillo sólo quedaron un montón de cascotes, que con el paso del tiempo fueron arrastrados por la mar. La morada de la princesa y su triste historia fueron desapareciendo de la memoria de todos. El único vestigio de esa historia y de ese lugar es la roca de La Fosca, ennegrecida por el paso del tiempo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

LORELEY, LA SIRENA DEL RHIN.



LORELEY, LA SIRENA DEL RHIN.

La Loreley (también conocida por los nombres anglosajones Lorelay o Lorelai, o su adaptación española Lorelei) es a día de hoy el nombre de un gran saliente rocoso que está a unos 120 metros de altura, situado a orillas del río Rhin en la zona de las montañas taunus ( Renania-Palatinado) en Alemania.
Actualmente este enorme peñasco es un punto de visita casi obligado para los turistas que visitan estos parajes, ya que entre otras cosas, la vista a los pueblos cercanos desde ahí es hermosa y sobrecogedora.
La otra razón por la cual dicha piedra sigue siendo hasta la fecha conocida, es por ser el punto de referencia de una antigua leyenda de la Europa medieval.
Con el pasar del tiempo la cantidad de accidentes navieros cercanos a dicho peñasco creció de tal manera, que surgió una leyenda en torno a él. Se empezó a contar la fábula de que aquella roca era frecuentada por un ser mitológico, una sirena que poseía una belleza y cualidades vocales tan impresionantes, que en cuanto comenzaba a susurrar sus hipnóticas canciones, los navegantes se sentían atraídos irremediablemente a ella.
La leyenda nos habla de que no era la dificultad del río sino una sirena la que atraía a los navegantes con sus cantos y encantos... extrañas canciones de melancolía que Loreley entonaba mientras peinaba sus cabellos rubios. Y los hombres del río, en vez de atender a las traicioneras corrientes, miraban hacia arriba, a la cima donde se encontraba la sirena, suspendidos en sus cantos, hasta que naufragaban. Era entonces cuando comprendían la tristeza de las canciones de Loreley atrapada en su trágico destino de seducción y muerte.
De esta manera, el nombre Loreley (Lorelay, Lorelai o Lorelei) deriva del término alemán “lorlen” (que significa “susurrar”) y de la voz que los habitantes de la zona emplean para denominar a las rocas o piedras “ley”. Combinadas, producen el resultado etimológico del nombre Loreley, que se podría traducir como “La roca del susurro”. Pronto esta sirena ficticia que gustaba de morar y cantar en aquella roca, también adoptó el mismo nombre de Lorelei.
Loreley era una hermosa muchacha que al ser traicionada por el hombre que amaba, se arrojo desde el acantilado que lleva su nombre, no sin antes posar por última vez sus tristes ojos repletos de lagrimas en el castillo de su amado, situado justo al otro lado del rio.
Debido a esa traición se cuenta que su imagen brillaba en lo alto del acantilado, atrayendo a los jóvenes hasta ella haciéndolos caer por el hasta las oscuras aguas del Rhin.
También se cuenta que convertida en sirena, atraía a los navegantes hacia las rocas, haciéndolos naufragar.
Su última víctima fue Ronald, apuesto joven hijo de un noble, que seducido por su belleza, quiso conocerla.
Pero lo único que obtuvo fue el mismo destino que los demás.
Su padre al enterarse, ordenó a los soldados que le trajeran a la asesina de su hijo y le hicieran lo mismo.
Los soldados la acorralaron y esta antes de ser presa, salto al rio, desapareciendo en sus oscuras aguas.
Desde entonces no volvió a ser vista. Tan solo se oye su canto que se repite como eco entre las rocas que lleva su nombre.